¿Así que quieres estudiar filosofía? (Filosofía desde un punto de vista pragmático) (por Daniel Luna)

No he tenido tiempo en estas semanas, y tampoco lo tendré hasta la próxima semana, para postear y escribir con regularidad. Sin embargo, me he dado un pequeño espacio hoy porque Eduardo compartió un enlace muy interesante (también hizo un post comentándolo brevemente aquí) sobre qué implica estudiar un posgrado en filosofía, en términos laborales, profesionales y de competitividad en el mercado.

(Y sí, la mitad del título del post es una parodia del título del libro de Brentano:Psicología desde un punto de vista empírico)

El autor del texto es Michael Huemer. Me gustaría citar íntegramente cada una de las 12 respuestas de su faq, comentándolas un poco y haciendo algunas reflexiones, en caso sea pertinente o posible, para nuestro propio contexto.

Many philosophy students decide to attend graduate school, knowing almost nothing about the consequences of this decision, or about what the philosophy profession is actually like. By the time they find out, they have already committed several years of their life, and possibly thousands of dollars, to the undertaking. They then learn that their initial assumptions about the field were unrealistically optimistic. They continue in their chosen path, even though, if they had known the facts at the start, they might have chosen a different career path. I have written the following points to provide a more realistic picture for students, before they make this choice.

Pensando en un nivel principalmente profesional, resulta esencial hacerse la pregunta sobre las consecuencias profesionales de la elección de una carrera en el campo de la filosofía. Se trata de tomar realmente en serio la pregunta de todo padre: “¿Qué vas a hacer con eso?”. Se trata de pensar esto de manera realista y no caer en meros idealismos (y realmente disfruto en este contexto utilizar ambas palabras, propias de la tradición filosófica, en un sentido banal y prosaico). Concuerdo con que un excesivo optimismo puede ser el fantasma, parafraseando a Marx y Lacan al mismo tiempo, que ronda la academia y que ronda al estudiante de filosofía.

Whereas an undergraduate degree in philosophy can prepare you for law school and hence for enormous financial opportunities, a graduate degree in philosophy can prepare you for only one thing (besides understanding your place in the world better): being a professor of philosophy.

Esto es esencial porque es diferente en nuestro esquema académico. En el caso de Estados Unidos, la carrera de derecho es como una especie de “posgrado”. Por eso es que el Huemer insiste en que estudiar primero filosofía (como “pregrado”) puede ser hasta provechoso para luego hacer una carrera de abogado. Pero en nuestro país ello no es así. Es necesario tener una bachillerato en derecho para ser un abogado. Incluso, si uno estudia una carrera como filosofía y luego hace posgrados en derecho, no puede ejercer como un abogado (pues no estaría colegiado, etc). Así que en nuestro país, un bachillerato en filosofía no serviría para eso, pero sí podría de hecho servir para luego estudiar otras cosas. En mi caso, ciencia política. Eduardo ha estado escribiendo algunos posts interesantes sobre temas afines (cfr., Los filósofos y el dinero¿Filosofía? ¿Qué te pasa?). Sin embargo, la formación explícita para el pregrado y el posgrado en filosofía es la de enseñar filosofía: ser un profesor de filosofía.

There are two kinds of philosophy departments: teaching-oriented, and research-oriented.

The research positions are the ones almost everyone wants. Professors typically teach two courses per term, and are expected to publish in recognized journals (one or two articles a year is usually acceptable). You will probably not get one of these positions.

The overwhelming majority of philosophy positions are teaching-oriented. One teaches at least three or four courses per term. The overwhelming majority of people with these teaching loads do little to no research. If you think you are going to do research despite teaching four courses per term, you are almost certainly mistaken.

Acá también debemos resaltar que nuestro caso es peor que el norteamericano. No existen departamentos de filosofía en el Perú que estén orientados a la investigación. Lo normal es que se contraten profesores para que enseñen temas de filosofía, sean estos introductorios o especializados. Lo que existe en Perú son departamentos orientados a la enseñanza: profesores que dictan muchísimas horas al semestre y que prácticamente no tienen tiempo para investigar. Creo que es esa tragedia la podría, retroactivamente, hacer de factor explicativo para que en nuestro medio la tesis sea “El” trabajo que debes hacer. No sería incoherente pensar eso si es que nunca más vas a tener condiciones afines a las de una beca de estudiante de doctorado. En pocas palabras, ser profesor de filosofía en el Perú y publicar bastantes (o simplemente publicar) artículos y libros es bastante difícil. Un poco menos difícil es dar conferencias, ponencias y asistir a congresos. Lo primero es viable, aunque uno puede caer en el vicio de repetirse bastante. Lo segundo depende del presupuesto.

Your enjoyment of reading and learning philosophy counts for approximately nil. Nobody will pay you a dime to read things. You will make a good philosophy teacher only if you are good at explaining philosophy to people who know nothing about it and are much less interested in it than you are. You will make a good researcher only if you have lots of new ideas of your own and you like writing about them. If you regularly have to ask your teachers in your classes what you should write about, then you probably do not have enough original ideas to be a good researcher.

Esta sentencia me parece esencial: NADIE LE VA A PAGAR A UNO POR LEER. A un profesor de filosofía le pagan por enseñar filosofía. Y los cursos generales no requieren tanta especialización. Normalmente no tienen que ver con tus áreas de interés a un nivel serio. Además, están dirigidos (en su mayoría) para gente a quien no le interesa la filosofía. Para ser un buen investigador se requiere de gente que tenga nuevas ideas, sea creativa y que escriba. Estas cosas obviamente son difíciles en nuestros departamentos por condiciones materiales y tradición institucional. Por eso es más común que los estudiantes aquí tengan dificultades en encontrar un tema (y por eso es que muchas veces algunos estudiantes dan a entender que encontrar un tema de investigación es casi tan valioso como haber encontrado el sentido de la vida).

People who graduate with a Ph.D. from university X usually find positions at much lower ranked schools. The competition for jobs at the best schools (those listed in the Blackwell rankings) is fierce. This is because each of these schools, on average, turns out severalPh.D.’s each year, but has only one job opening every year or two. In other words, the universities with philosophy graduate programs produce several times as many philosophers as they hire. The excess philosophers are hired by teaching schools without graduate programs (or else leave the profession in exasperation). Here are some anecdotes about how I came to my sober assessment of the philosophy job prospects:

a.    During my last year of graduate school, I sent out twenty job applications. I was about to graduate from Rutgers University, then ranked #3 in the country (and in the world) in philosophy. I had two published articles in respected journals, and strong recommendations from famous philosophers. I received four interviews. They were from UC Davis, the College of William and Mary, the University of Colorado, and the University of Utah. From among those schools, I got one extended, on-campus interview, followed by one job offer, which was from the University of Colorado (then ranked 29th in philosophy). If not for that offer, I would have had to extend my stay in graduate school for another year, and try again. Whether I would have then had any more luck is anybody’s guess.

b.    I have worked at the University of Colorado since 1998. Each year, we graduate several Ph.D. and MA students. This has included some really excellent students. During that time, I cannot recall a single instance of a student graduating from here receiving a job at any of the top fifty schools in the country.

c.    In my first year at the University of Colorado, I served on a search committee. We advertised an assistant professor position (beginning rank), open to applicants in any area of philosophy. We received 473 applications, all for that one position. As I later learned, that year was atypical—usually there are only two or three hundred applicants for a single position. Now, this gives a somewhat exaggerated picture of the difficulty of landing jobs in philosophy—it’s not as if there are hundreds of times as many Ph.D.’s as there are jobs. Most of those applicants had applied to many different schools (there are hundreds of positions advertised each year), and many of them already had jobs but were simply seeking to move up in the profession. Nevertheless, this gives you some picture of the competition for the coveted positions at ranked, research-oriented philosophy departments.

Esta larga respuesta es clave. Los mejores estudiantes de filosofía de aquí sueñan con estudiar fuera. Más allá de que es extremadamente difícil estudiar en las mejores universidades del mundo (asumamos que realmente son tan grandes como suelen serlo sus egos), lo verdaderamente difícil es ingresar atrabajar en una de esas universidades. Huemer se graduó de un departamento top 3 con publicaciones y recomendaciones importantes. Consiguió trabajo en un departamento top 30 y trabaja ahí (asumo que sigue ahí) más de 10 años (desde 1998). En su departamento del top 30 salen buenos alumnos, pero ninguno ha conseguido trabajo en un departamento top 50. Creo que se puede empezar a ver la estructura piramidal aquí. Creo que se pueden empezar manifestar las dificultades estructurales que un estudiante de filosofía de Perú que se crea bueno (y que digamos, lo sea) pueda tener para obtener un puesto de trabajo en una universidad top 10 orientada a la universidad (estoy dando por supuesto ya el hecho de haber obtenido un doctorado en una universidad top, de haber podido publicar en top journals y el hecho de tener buenas recomendaciones de filósofos y académicos importantes). Como puede verse, no es algo muy fácil (o viable).

Typically, those who teach philosophy spend little or none of their time teaching about topics of their own research or of current research in the field. They spend the overwhelming majority of their time teaching much more basic material. A rough analogy would be if you have taken college-level calculus, and you are then hired to teach sixth-grade algebra. (This applies to academia in general.) Only the tiny proportion of professors at about the 50 most elite schools get to teach seminars on advanced research topics, and even then only sometimes.

Si es que uno no enseña en un departamento top orientado a la investigación, es muy difícil dictar los temas de investigación que a uno le interesan. La mayor carga lectiva serán cosas básicas y generales. El ejemplo crudo es bueno: es como saber cálculo y enseñar algebra niños de 12 años. Puedes saber todo el alemán que quieras, pero el Kant que enseñas no puede ser esa lectura especializadísima que te afana. Si los alumnos entienden el “giro copernicano” del segundo Prólogo de la Crítica de la razón pura te darás por bien servido. Y ni que decir de autores como Derrida, Deleuze, Badiou, etc.

However smart you may be, when you apply for that coveted position at the University of Colorado, your application will go into a pile of 300 others, of which at least 20 will look about equally good. All 20 of those people will have been the best philosophy students at their colleges. Think about the smartest person you have ever known. Now imagine that there are 20 copies of that person competing with you for a job. That is roughly what it will be like.

Note: Females should discount these remarks to some degree, for two reasons. First, because females tend to be less confident than males. Males are typically overconfident of their abilities and prospects, while females are typically underconfident. Second, there is significant affirmative action pressure in the field. This will not get you the job at a top school, but it will help you get into a strong graduate program, and it will get you many more interviews, which greatly improves your job prospects. And the affirmative action pressure is very strong for certain racial minorities (African, Latino, but not Asian), so take that into account if you belong to one.

El graduado de filosofía (y el estudiante también) debe de dejar de pensar que es especial. So ingenuo optimismo no le hace ver la tremenda competencia que existe. No se trata de que uno no sea suficientemente bueno. Se trata de que hay por lo menos 20 personas igual de buenas, pero no hay  más que 1 puesto de trabajo. El género y las minorías étnicas pueden ayudar a disminuir esa competencia. Pero eso es en EEUU. No sé cómo eso sea ahora en Europa. En Perú ello no es significativo, aunque lo cierto es que la tasa es estudiantes mujeres es todavía significativamente menor a la de hombres.

Once you’ve received your Ph.D. from somewhere other than a top-twenty school, it is extremely difficult to advance in the field. This is because hiring committees seek some easy initial way of winnowing the mountain of applications they receive, and the easiest way to do that is by looking at the schools the applicants got their Ph.D.’s from. Hiring committees are lazy andvery prestige-oriented. A new graduate from NYU (the top-ranked philosophy school) with 1 publication has better prospects than someone from the University of Kentucky with twenty publications.

Even more so, once you have taken a position somewhere other than a top-fifty school, it is nearly impossible to advance in the field. This is because those same hiring committees, for the same reason, look at the school you are currently teaching at, and rely on that school’s prestige as the first rough estimate of your ability.

Si un estudiante de Perú tiene la ilusión de enseñar en un departamento top de filosofía orientado a la investigación tiene que graduarse de un departamento top para poder siquiera poder competir en una competencia verdaderamente fuerte. Dónde hiciste tu doctorado es el primer criterio para descalificar gente y, luego, las publicaciones. Por eso la gente suele angustiarse por sus posgrados. El doctorado parece ser una versión secularizada del título nobiliario propio de las épocas medievales y, recordemos, que la universidad tuvo un origen esencialmente escolástico. Si tienes un doctorado en un departamento top 10 es difícil que enseñes en un departamento top 10, pero es posible. Los que no puedan enseñarán en un departamento top 20 y esto hará que no todos los egresados de departamentos top 20 tengan lugar y así se dará el fenómeno del “chorreo académico”. Una vez que elegiste trabajar en un departamento top 20, es difícil subir a uno top 10, etc. Porque otro criterio para los ascensos y contrataciones es dónde enseñas.

First, it is very difficult to get published in philosophy. The respected journals reject between 90% and 95% of all submissions. No exaggeration. (If you find a journal with a higher acceptance rate than that, it will be one not worth publishing in.) They typically take three months to evaluate your article before rejecting it. Longer delays are not unusual—I once had a journal take two years to evaluate a manuscript of mine. When they finally got back to me, it was to ask me to revise and resubmit the paper. Your prospects are better if you submit to a less prestigious journal, but then virtually no one will read your article. Your ability to get “A”s on your philosophy papers in college does not mean that you will ever be able to write a publishable paper.

Second, consider the sheer quantity of philosophy that is published. As of this writing (2008), the Philosopher’s Index, which indexes almost every academic philosophy publication in any of about 40 different countries, reports 14,000 new records every year. That’s fourteen thousand new philosophy articles and books, per year. Since 1940, about 400,000 philosophy books and articles have appeared. What proportion of those do you suppose the average person in the field has read? Now you can use that guess as an initial estimate of the proportion of philosophers who will read your article.

So when that paper you worked so hard on for so many hours and months finally gets published, it is overwhelmingly likely that almost no one will ever notice, and that the scholarly reaction to your article will be nil.

Ahora bien, sobre las publicaciones, debe señalarse también que es extremadamente difícil publicar en las revistas importantes que suelen tener audiencias amplias, repercusión e influencia. Casi todas las revistas más importantes rechazan la mayor parte de los artículos que se envían. Sacar buenas notas no garantiza poder escribir textos que sean publicables, los cuales a su vez suelen requerir de condiciones extra textuales, como dónde estudiaste y dónde enseñas. La cantidad de textos especializados publicados cada año es inmensa y la relevancia de textos anuales es muy inferior. De ahí que sea poco probable generar repercusiones fundamentales en el campo especializado en el que uno se encuentra. La cantidad de gente que a uno lo leerá es muy poca y ello descenderá conforme uno publique en revistas menos importantes. En nuestro medio local, las revistas académicas que tenemos suelen ser muy exigentes, muy caras y con muy poca cantidad de potenciales lectores. Invertir una cantidad absurda de tiempo para un artículo que probablemente no admitan y que si llegan a admitir y publicar, éste no será leído por prácticamente nadie y su relevancia será casi nula, deja de ser algo “obviamente” racional.

Probably. The effort to get tenure occupies most of one’s concern during one’s first six years of employment, assuming one lands a tenure-track job (as opposed, for example, to a series of one- to three-year instructorships). This is not a trivial task, since one must publish a certain amount to be awarded tenure; otherwise, one will be fired and have to seek a job at a lower-ranked school, or else leave the profession. But most people succeed in obtaining long-term employment.

Sobre la posibilidad de conseguir tenure, Huemer se muestra optimista si es que uno ya se encuentra contratado. Para el caso peruano ello es diferente porque a uno no se le exigen investigaciones o publicaciones de esa manera (no es que no se exijan, es que ello no es determinante en el mismo sentido). Ser profesor nombrado y llegar a ser profesor principal es algo extremadamente difícil en nuestro país. No solamente por la competencia, sino por dos cosas más: los humanistas pueden vivir bastante, y la cuestión puede no ser totalmente meritocrática.

There are some people with great jobs who get a lot of attention in the field. How do they do it? Three main factors matter:

a.    Cleverness. This is one necessary condition on success in the field. One must be good at devising clever arguments for surprising conclusions, and one must be quick-witted when defending them.

b.    Connections. One must meet and make friends with the right people, i.e., the philosophers who are already established in the field.

c.    Luck.

Noten que hay dos factores igual de importantes al “talento filosófico” para tener una buena carrera en el mundo académico: conexiones y suerte. Si uno no cree mucho en la suerte, se dará cuenta de que vale prácticamente igual ser talentoso para la filosofía y tener buenos contactos en la academia. El filósofo necesita aprender Hegel, pero también networking.

Philosophy graduate school is only suitable for a minuscule fraction of the population. If either (a) you would enjoy teaching basic philosophical ideas to undergraduate students for most of your life, or (b) you are extremely intelligent and intellectually innovative and you eat and drink philosophy, and in either case (c) you would be satisfied with a much lower income than other people of your level of education and intelligence, then philosophy graduate school may be for you.

The tiny number of people who will be able to land—and keep—jobs as researchers in philosophy will have what may be, for them, the world’s best job:

a.    You can work, for the most part, on your own schedule. Teaching two classes at a time, one typically has to come into work either two or three days a week, and the times of the classes are mostly up to the professor. Most of your work—the research—can be done at home or at the library, on your own schedule. This doesn’t mean it’s easy or that you don’t need to work much; just that the schedule is flexible.

b.    You can spend the summers how and where you like.

c.    You get paid, in large part, for talking about philosophy.

Point (c) is the key point. If that sounds like an amazing deal to you, then philosophy might be for you; if not, then it isn’t.

Parece ser que la filosofía y la vida intelectual-académica no es tan democrática, como nunca lo fue.  Quien logre ser talentoso, tener conexiones y suerte (yo pensaría que acá podrían incluirse la contingencia de tener una edad propia para reemplazar a alguien), podrá acceder a enseñar en un buen departamento y vivir con horarios flexibles, aunque no tengan sueldos tan altos (aunque tampoco tan bajos). Sin embargo, recordemos que la mayor parte de personas vivirá enseñando bastantes cursos generales, sin tiempo para investigar y recibirá dinero para hablar de filosofía, para enseñar filosofía (historia de la filosofía) y no para filosofar. La vida académica, en la gran mayor parte de casos es mucho más tecnocrática que intelectual.

Me gustaría terminar sintetizando lo que hemos visto en unas breves líneas.

1. Ser realista con las posibilidades profesionales de una grado y posgrado en filosofía: básicamente ser profesor (sobre todo en el Perú).

2. La mayor parte de profesores dictará cosas generales que no vayan con sus temas de interés, ni con su grado de especialización.

2.1. A uno le pagarán por hablar de filósofos y no por filosofar.

3. Es muy difícil publicar en editoriales y revistas importantes. De ahí que sea muy poco probable tener una cantidad significativa de lectores.

4. Si uno quiere enseñar en un top departamento, debe tener un doctorado en un top departamento de igual importancia (lo cual no garantiza ni remotamente nada). Para poder estudiar el doctorado en un departamento así, uno debería haber estudiado el pregrado en un departamento así. De ahí que los latinoamericanos (y, por ende, los peruanos) la tengamos muchísimo más difícil, por no decir imposible.

4.1. Es más probable poder sacar un doctorado en un departamento top y enseñar en el extranjero en un departamento de menor nivel, o en el Perú.

5. Hacer una carrera académica significativa requiere 1/3 de talento (o mérito), 1/3 de buenas conexiones y 1/3 de suerte. Si tienes mala suerte y no conoces a nadie, estás perdido así te creas el siguiente Heidegger (y él si que tuvo bastantes conexiones importantes y mucha buena suerte).

La condición académica parece bastante trágica. No creo que deba vérsela así necesariamente. Pero creo que para aumentar las posibilidades profesionales, cambiar los odds y tener mejores condiciones para la producción intelectual, se deben modificar algunas cosas, complementar otras y ser consciente de lo que ello implica, para bien o para mal. Ello será motivo de un siguiente post. No creo tener las respuestas, pero quizá algunas intuiciones. Algo afín a lo que tengo en mente fue desarrollado en mi última ponencia. Pero ahora debe verse a un nivel mucho más institucional y pragmático. Veremos qué sale.

 


¿Filosofía? ¿Qué te pasa? (por Eduardo Marisca)

Dos de mis mejores amigos filósofos, Eduardo y Daniel, han colgado, en los días recientes, artículos sobre la relación entre la filosofía y el posicionamiento laboral. Me parece que ambos hacen sugerencias muy interesantes y, además, creo que el tema, de por sí, es sumamente importante. Por ello he decidido abstenerme de publicar artículos por algunos días con la intención de exponer por esta vía las ideas de ellos dos. La información que proveen es bastante relevante, en algunos casos impactante e, incluso, demoledora. No obstante, es información que toda persona interesada en la filosofía y en el estudio académico/profesional de la misma debe tener en cuenta. Esta vez reproduzco el artículo de Eduardo; en la entrada siguiente haré lo propio con el de Daniel. Los dejo con la lectura, entonces. Saludos!

***

A lo largo de los años me he ganado con múltiples historias de terror de las reacciones que recibe la gente cuando decide estudiar filosofía. Yo he sido uno de los “afortunados”, en el sentido de que en general la tuve fácil: mi familia aceptó y estuvo en paz con la decisión y no tuve mayores obstáculos para hacerlo. Pero en cambio conozco a varias personas que no la tuvieron así de fácil, que tuvieron enfrentamiento y discusiones familiares, o que simplemente no contaron con ningún apoyo y se vieron en la necesidad de financiarse a sí mismos el estudio de una carrera que no es precisamente lucrativa.

Decidir estudiar filosofía significa escoger un camino en la vida que está marcado por el siguiente diálogo, una y otra vez, ad infinitum, hasta el fin de los tiempos:

- ¿Y tú qué estudias(te)?
- Filosofía.
- Ahhhh…
(Silencio incómodo)
- ¿Y a qué se dedica un filósofo, ah?

Cuando uno es abogado, médico, administrador, ingeniero, arquitecto, etc., etc., etc., no se ve obligado a sobrevivir a esta pregunta cada vez que uno conversa con alguien nuevo. Si esto fuera una, dos, diez veces, bueno, pero no, este mismo diálogo se repite exactamente sin ningún tipo de fin, con el agravante de que cuando uno está estudiando aún la pregunta fatídica viene acompañada de un gesto, una mirada que en pocas palabras quiere decir “¿qué te pasa?”. Con el tiempo, los filósofos desarrollamos cada uno diferentes mecanismos de defensa para la pregunta: guiones ensayados, respuestas humorosas o reacciones indignadas, según las preferencias de cada uno. Estas preguntas se vuelven particularmente incómodas en el contexto de reuniones familiares donde vienen acompañadas de una batería de preguntas respecto a lo que uno quiere hacer con su futuro, a qué se piensa dedicar, pero cómo piensa uno ganarse la vida, etc.

Tomar la decisión de dedicarse a la filosofía es implícitamente la decisión de que uno no dedicará su vida a las ganancias materiales que vienen, por ejemplo, con una carrera en la banca de inversión – pero al tema del dinero y la filosofía le dedicaré un espacio más explayado en el futuro cercano. Cuando uno estudia filosofía, lo hace sabiendo más o menos bien que eso significa decirle no a una vida de lujos y derroches materiales, a cambio de una vida comprometida principalmente con el concepto y con la teoría en alguna de sus formas.

Para propósitos prácticos (propósitos que, además, le suelen ser esquivos al filósofo), es pertinente distinguir aquí entre qué significa hacer filosofía, y qué puede hacer un filósofo.

La primera pregunta no se responde, o si se intenta responder, se responde filosóficamente, de múltiples maneras, con crisis existenciales de por medio y, en el mejor de los casos, con una considerable cantidad de alcohol de por medio porque, como todos sabemos, in vino veritas.

La segunda pregunta, en cambio, es la que termina siendo relevante para jóvenes filósofos que tratan de entender qué rayos quieren hacer con su vida, sobre todo cuando empieza a hacerse claro que el mundo académico es laboralmente muy complejo. En esa frontera extraña y confusa entre que uno acaba la universidad y pone sus pies en el mundo real, empieza a descubrir que, por mucho que uno pueda entender el tránsito del espíritu objetivo al espíritu absoluto en la descripción de la fenomenología del espíritu de Hegel, para cuestiones más pedestres y cotidianas uno termina siendo un completo ignorante.

Sin embargo, debo decir, luego de haber observado esto un buen tiempo, que la cosa no es tan complicada como parece, siempre y cuando el joven filósofo se muestre abierto y dispuesto a deshacerse del ideal de la torre de marfil y del mito de la caverna con su luz exterior reveladora de verdad, visible sólo para filósofos. Como me gusta decir continuamente, en realidad un filósofo podrá encontrar múltiples oportunidades de varios tipos, haciendo uso de una serie de superpoderes que tiene, pero que probablemente no sabe que tiene. Superpoderes que están cercanamente ligados, por supuesto, a la capacidad analítica y crítica y a la rigurosidad que suelen acompañar a los estudios de filosofía.

Estos superpoderes hacen que un filósofo tenga una predisposición y una capacidad exacerbada hacia el aprendizaje – la posibilidad de rápida y efectivamente aproximarse hacia un cuerpo desconocido de conocimiento para entender su complejidad interna, sus problemas, sus preguntas y sus ideas principales. Dadas las condiciones actuales en las que se maneja la economía, eso representa una habilidad transferible sumamente importante, pues hace posible que el filósofo pueda cómodamente moverse a través de una serie de campos con una base teórica y conceptual muy firme para entender el sentido de esos tránsitos y movimientos.

¿Qué quiere decir esto? Que aunque un filósofo sabe hacer muy poco, tiene la capacidad para aprender a hacercasi cualquier cosa, muy bien y muy rápido. Y aprender, además, de tal manera que pueda formular críticas y descubrir problemas en lo que aprender conforme lo hace. Pues en eso consiste, esencialmente, la educación filosófica. Y esta es una habilidad sumamente valiosa en múltiples sectores e industrias hoy día, cuando la competitividad y la productividad dependen, sobre todo, de la capacidad para generar valor agregado y diferenciado frente al público: en otras palabras, las mejores soluciones a los problemas más interesantes en la actualidad requieren de gente que pueda pensar “fuera de la caja”, más allá de los marcos conceptuales en los cuales están formulados los problemas (que son problemas de todo tipo: políticos, sociales, económicos, comerciales, financieros, culturales, etc.). Eso es, precisamente, aquello en lo que destaca el filósofo porque está acostumbrado a moverse entre múltiples sistemas conceptuales en un arsenal de herramientas de las que puede escoger según la naturaleza del problema.

Un filósofo destacará en aquellos contextos donde pueda ver las cosas de manera estratégica, más que táctica. Donde tenga la oportunidad de dar un paso atrás para ver el panorama completo, más que involucrado en la ejecución minuciosa de actividades mecánicas. El problema está en que estos contextos no son precisamente aquello que uno encuentra tan pronto termina de estudiar y se enfrenta al mundo, sino que es más bien algo a lo que uno llega con el tiempo. De modo que uno inevitablemente se encuentra con la necesidad de adquirir y dominar una serie de habilidades y conocimientos complementarios en el camino.

Aún así, me doy cuenta de que este post está escrito en un tono y sentido muy defensivos. Como si tuviéramos la necesidad de justificar lo que hacemos, y por qué lo hacemos, porque nos enfrentamos al escrutinio y al juicio de familiares entrometidos que no entienden nada de lo que nos gusta pero creen que por alguna razón ellos sí entienden el espectro complejo de la complejidad de los asuntos humanos y pueden tomar decisiones mejores que nosotros. Así que creo que lo pertinente también sería, y espero hacerlo eventualmente (pronto), voltear la cuestión y explicar, más bien, por qué debería uno estudiar filosofía.

Ahora, ¿por qué estoy escribiendo esto ahora? Revisando las estadísticas de ingreso a mi blog encontré que había más de una persona que había llegado aquí preguntando por el campo laboral de la filosofía, o por qué hace un filósofo. Con lo cual recordé muchas de las historias que había escuchado de amigos y gente cercana, muchas de las dudas cuando estaba estudiando yo mismo, o que sigo teniendo, y demás. Se me ocurrió que, quizás, haya futuros estudiantes, estudiantes actuales, padres de familia o demás interesados en qué puede hacer un filósofo, porque no conocen bien las oportunidades, el espacio, el campo, las habilidades, y las mismas dudas y problemas. Así que se me ocurrió que, quizás, algo podría aportar a partir de mi experiencia particular, que no es además la típica experiencia en filosofía: estudié filosofía, y he teniendo experiencia académica dictando prácticas en cursos de lógica y temas históricos en filosofía, pero mi trabajo principalmente se ha orientado al estudio y al desarrollo de nuevas tecnologías y herramientas. Mi experiencia ha sido de que con las herramientas que a uno le da la filosofía, uno puede dedicarse a muchísimas cosas e incluso encontrar nuevas ideas y herramientas con las cuales volver sobre la filosofía para explorar nuevos temas y nuevas cosas.

Así que espero que estos comentarios le puedan ser útiles a alguien, en alguna parte, que esté pasando por este tipo de dudas.

 


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