Bueno…¿y qué dijo Mr. Obama?

Mis buenos amigos, “los contemporáneos”, amantes del bluff, de la bebida y de la filosofía ad temperamentum me increparon hoy que hacía mucho ruido, pero que no había ni asomo de nueces…hasta por Twitter, cierto señor me recordó el asunto jaja…así que es mejor empezar, al menos poco a poco, con algunos de mis comentarios al famoso discurso de Obama. Sin más rodeos, pasemos a eso.

Lo primero que habría que decir es que Obama se compró a la audiencia desde el incio. Las ovaciones fueron continuas y hubo momentos en los que casi no pudo hablar producto de los aplausos. Junto a eso, este entusiasta de las cheesseburgers, supo hacer bromas precisas que no solo denotaron su buen humor, sino su interés por conocer bien al público al que se dirige (piensen en el research que implica estar al tanto de la victoria de los “Hallelujah Holla Back” frente a  los “Barack O’Ballers”, en el campeonato interno de basketball…sin contar que el propio Obama se ofreció a apoyar al equipo perdedor el próximo año: “So next year, if you need a 6-2 forward with a decent jumper, you know where I live”…se ganó la risa generalizada y un manatial de aplausos).

Ahora bien, el primer asunto que tuvo que enfrentar Obama fue la intolerancia. Al menos en un par de oportunidades personas gritando interrumpieron el discurso. No se escuchó muy bien que decían, pero queda claro que no le mandaban saludos entusiastas al Presidente. Obama tuvo que parar, pero para empezar ya a sugerir el tono de su alocución ese día: “We’re fine, everybody. We’re following Brennan’s adage that we don’t do things easily. We’re not going to shy away from things that are uncomfortable sometimes”. De hecho, la prueba viva fue ir a UND. Obama se comió un pleito grande y con la poderosa jerarquía católica, además. La misma UND se metió en problemas. El presidente de la Conferencia Episcopal gringa dictaminó que el grado honorífico que se le daba a  Obama en este evento era un embarazoso error por parte de la Universidad y casi llamó a la insurgencia a los fieles católicos (no crean que exagero tanto, vean las noticias de esos días). Quería acorralar a Obama y a ND…no funcionó y no funcionó porque la gente ha empezando a ser hace mucho tiempo bastante más selectiva y no procede, como a veces el clero quisiera, como una suerte de autómatas que siguen las indicaciones de la jerarquía. Obama no se amilanó, pero, sobre todo, ND no retrocedió: hicieron lo correcto, el discurso de Obama lo confirmó.

Creo que una de las primeras cosas valiosas del discurso fue la necesaria alusión al momento de crisis que pasa el mundo, en particular los EEUU. Pero no se trató de una mirada de rutina solamente, de un mensaje general y algo vacío (como cuando escuchamos a Alan García en Lima, por ejemplo). Obama daba un mensaje que quería conmover a su audiencia: “This generation, your generation is the one that must find a path back to prosperity and decide how we respond to a global economy that left millions behind even before the most recent crisis hit – an economy where greed and short-term thinking were too often rewarded at the expense of fairness, and diligence, and an honest day’s work”. No es una crisis económica sin más, hablamos de un problema de fondo que tiene que ver con la ambición y el corto-plazismo (y la falta de honestidad con la información, Hernando de Soto habló un poco de eso hoy), que como bien dice Obama no es cosa reciente. Ese es el mundo al que se enfrentan los egresados de ND, el mundo de todos nosotros, de hecho. Me interesa mucho esto, es un mensaje valioso, como los de la campaña. Si Obama es honesto o no al decir estas cosas, si las siente con convicción o no, no importa tanto ahora (aunque yo creo que no nos miente). Pero en el plano del contenido del mensaje, se trata de algo profundo.

Pero nótese que Obama no hablaba de economía, su sentido del reto de nuestro tiempo es mucho más integral. Se trata del reto medioambiental, de la búsqueda de la paz y, sobre todo, “we must find a way to reconcile our ever-shrinking world with its ever-growing diversity – diversity of thought, diversity of culture, and diversity of belief”. Eso es lo que más me interesa aquí: el tema de la tolerancia. El mensaje de Obama fue eso, un discurso claro y frontal a favor de la tolerancia de la diversidad, en concreto la religiosa. Por eso decidí comentar algunas partes de su alocución, porque que lo diga el Presidente de los EEUU, en la Universidad católica más importante de ese país y después de haber tenido a Bush como predecesor, pesa y pesa mucho.

Seguiremos con esto, las partes más interesantes de lo que dijo Obama están hacia el final…al menos aquellas que tienen que ver con la religión.

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11 respuestas a Bueno…¿y qué dijo Mr. Obama?

  1. galguito dijo:

    no olvidar el papel importante que juega el presidente de ND, Rev. John Jenkins, SCC, quien debe haber tenido que resistir la parte más pesada de la oposición católica y a pesar de ello no dio un paso atrás.

  2. Raúl E. Zegarra Medina dijo:

    Sin duda, espero poder hablar un poco de eso también. De todos modos, lo que queda claro, es que ND ha dado un ejemplo importante de su firmeza ante la presión y, esto es lo que más me interesa, de su sentido de catolicidad. Muchas veces hemos conversado acerca de qué es lo que significa “ser-católico”…pues bien, mi impresión es que ND ha dado un paso relevante en ese camino: la catolicidad de esa Universidad se prueba en su espíritu abierto, en su capacidad para recibir al que piensa diferente y no en la mera actitud estrecha y ultraconservadora del que aparta al distinto. Como leía en un titular, referido a otro tema, la UND no cae en esa terrible obsesión de “ser tan católica que olvida ser cristiana”. Volveré sobre eso…es un tema importante y quizá nos permita comentar algunas cosas sobre el conflicto de la PUCP con el Gran Canciller.

  3. leo dijo:

    Obama no es catolico aunque halla urado bajo un libro biblico, porque si no lo hiciera,no podria ser presidente. En los EU el 75% son catolicos,el resto profesan otras creencias. Y sin embargo un presidente que impulsa el progreso y las ciencias no son de catolicos porque los catolicos son enemigos de la ciencia porque la ciencia es el fin de sus negocios sagrados. Todos esos que hablandde cambios y progresos,que permite la investigacion de las celulas madres a partir de los fetos vivos son de mente luciferica, y por lucifer entiendo “el iluminador” o “el que ilumina o trae la luz de la razon”. Las antorchas,los discos solares de los egipcios,todo eso (menos el ojo que todo lo ve) son simbolos de los principios de lucifer. Los masones estan corruptos, pues los judeos-cristianos se han infiltrado en sus filas y corrompido el verdadero proposito por la cual se fundo la masoneria. Hoy dia la masoneria es un club social de la elite donde se reune los politicos,los poderosos empresarios y banqueros del mundo. Pero ellos no tienen ningun control sobre los sucesos de un gobierno alzado en armas ni pueden en una guerra nuclear salvar al mundo de su destruccion. la vida debe ser expresada en terminos claros y simples, y no ocultandolos bajos simbolos,signos y rituales grotescos. Yo soy el verdadero mason,aquel que proclama que los conocimientos sean revelados desde que ya no existe peligro de persecucion y no hay secreto que no halla sido hoy dia expuestos en libros para el conocimiento del publico. Yo soy un MAZA, el martillo que hace trizas las canteras.

  4. Raúl E. Zegarra Medina dijo:

    Perdón por la demora,Leo. He andado harto ocupado. Respondo brevemente. Al parecer tus cifrar no son del todo adecuadas. Si bien los EEUU es un país muy religioso, no es mayoritariamente católico (aunque no entiendo bien a qué viene la cifra). Los católicos son enemigos de la ciencia…bueno, esa es una afirmación gruesa que merece matiz: depende de la época y de qué católicos…pero digamos que entiendo hacia donde apuntas.
    Sobre tus afirmaciones en relación a la masonería…bueno, bien por ti!

    Saludos!

  5. Francisco Bustíos Castro dijo:

    La tolerancia, en el sentido “políticamente correcto” del término, es lo que queda como residuo en una cultura que ha excluido el amor como respuesta ante la vida. Es la coartada perfecta para no comprometerse con nadie ni con nada, ni siquiera con la propia vida. Esta ideología de la tolerancia, que tiene a Obama como producto y profeta, es una de las joyas más preciadas de la seudocultura del relativismo que ha generado una sociedad anémica y deforme, donde nadie se atreve a hacer el bien a nadie, porque todos han renunciado a afirmar (e incluso a preguntar) qué es el bien. Esta forma tam grosera de individualismo ha formado una generación de gente gris y sumisa, una sociedad de autistas homologados por los medios de comunicación, despojados de toda pasión por la vida, hombres “tolerantes”, incapaces de decirle a su mujer “yo te amo” porque sólo son capaces de decir “yo te tolero”. Por algo nuestros abuelos, que sí sabían utilizar el idioma, cuando se referían a los prostíbulos, lugares donde el amor está excluido, los llamaban “casas de tolerancia”. Escuchando a los defensores de esta cultura de burdel, como Obama o como el autor de este blog, uno no puede evitar preguntarse con tristeza si en realidad tienen razón, si en verdad a cierta gente, como a ellos, no queda más remedio que tolerarla, ante la aparente imposibilidad de amarla.

  6. Raúl E. Zegarra Medina dijo:

    ¿No será un poco severo acusarnos de ser defensores de una “cultura de burdel”? Ahora, la frase es buena eh, eso no lo niego jaja. Más allá de eso, creo que sostienes, Francisco una serie de supuestos que yo no comparto, pero no por ello voy a agredirte, espero que tú no lo hagas más, tampoco. Sencillamente sucede que tú crees que hay una suerte de valores pre-establecidos que marcan lo que sería el “bien” y el “compromiso con la vida”, de lo contrario no habría forma de que andes tan ofuscado con el problema. Sin embargo, creo que no comprendes en lo más mínimo mi postura, quizá porque solo has leído esta pequeña entrada (que además está incompleta por falta de tiempo) y no el resto de artículos del blog. Si leyeras lo demás, sabrías que soy una persona profundamente comprometida con la vida, con la tolerancia en el sentido hermenéutico y no de prostíbulo y con la búsqueda del bien. La única diferencia es que yo no sostengo que para ser defensor de esos valores haga falta suscribir las tesis que tu pareces avalar y, menos aún, discriminar de modo agresivo al que piensa de modo diferente, como tú pareces hacer. Además, recuerda que este blog es básicamente filosófico y, filosóficamente hablando, tu postura se sostiene con tremenda dificultad y, más aún, responder con la virulencia con que lo haces, conduce a pensar que la razón está del lado de Obama y de este servidor: la búsqueda de una cultura de la tolerancia apunta a escuchar la opinión de los otros e incorporarla en la narrativa de vida propia, al menos, como un argumento a ser tenido en cuenta. Yo hago eso con el tuyo, que tiene un corte muy a lo A. McIntyre, dicho sea de paso: lo respeto y comprendo su sentido. En efecto, la convivencia en nuestra época en cierto sentido está muy marcada por todo lo que tú mencionas, pero dudo mucho que la solución sea volver a los tiempos de los abuelos ni agredir a los que optan por reflexiones diferentes. Más aún si esas reflexiones, como las de este blog, buscan fines similares a los que tú persigues, pero con una base epistemológica muy distinta.
    Espero que sigamos conversando, pero antes lee mis artículos para que estés más enterado de las cosas de las que aquí se habla. Saludos!

  7. Francisco Bustíos Castro dijo:

    Es triste decirlo, pero lo de la cultura de burdel no es únicamente una buena frase: para comprobarlo, basta con hacer un recorrido de cinco minutos a través de los canales de TV más importantes o, mejor aún, preguntarse de qué ambiente provienen los gestos más característicos de los actuales líderes de opinión, tales como la defensa incondicional del preservativo o la consagración estatal de la marcha por el “orgullo gay”, recientemente sacramentalizada por el aludido presidente. Sin embargo aún en un burdel debería ser posible encontrar alguna pista para hallar el camino a la verdad, a la belleza o al bien, siempre, claro está, que los implicados no estén demasiado ocupados buscando justificar filosóficamente la prostitución. No es filosofando como se adquiere inicialmente la capacidad de gozar ante la verdad y de indignarse ante la mentira. Es necesario partir de una actitud leal ante la realidad, de una disponibilidad originaria, que no es inicialmente una postura filosófica (ni, mucho menos, ideológica) sino el reconocimiento de una exigencia constitutiva del propio ser, una apertura que nos permite escapar de la propia y mezquina medida de las cosas y abrirnos a una correspondencia plena con las verdaderas dimensiones de lo real. Lograr esto en un ambiente sórdido como el descrito no es cosa fácil, pero es posible. Respecto a la repugnancia y la indignación, actitudes totalmente legítimas en ambientes más serios, debo aceptar que, efectivamente, están fuera de lugar dentro de una “casa de tolerancia”, donde resulta menos peligroso tratar de estar bien con todos y no caer en la temeridad de denunciar el error. Finalmente, hablando de buenas frases, hay que reconocer que el título “sagrada anarquía” suena muy bien para un blog, aunque promete más de lo que alcanza a dar. Tampoco sonaría mal “Casa de Tolerancia”, aunque un blog con ese talante tendría que estar a cargo de alguien aún más “políticamente correcto”, alguien como Jaime Bayly, por ejemplo. Saludos.

    P.D. Gracias por el halago referido a McIntyre.

  8. Raúl E. Zegarra Medina dijo:

    Bueno, Francisco, lo interesante de tu intervención es que develas con mayor claridad la intolerancia que sospechaba ya de tu primer comentario. La máxima del liberalismo clásico sugería ser intolerante con los intolerantes, cuestión que podría aplicarse bien a tu postura; no obstante, considero que ello implica un vicio que termina por autoanular la validez del argumento liberal. Simplemente, mi vocación por el burdel me invita a recibir tu postura diferente y bastante conservadora (tómalo como halago o como crítica, auque mi intención es la segunda). Se nota, sin embargo, que mi actitud es unilateral, ya que en ti no hay vocación de escucha: ello se hace evidente con el autocentramiento de tu argumento que, no obstante haber recibido cuestionamientos de mi parte, se desarrolla sin siquiera tomarlos en cuenta. Tu postura es débil, como lo es la de McIntyre (no era halago, sino ironía) porque parte de supuestos fundacionales argumentativamente insostenibles (al menos en tanto se desee discutir y no imponer). En ese sentido, tu aproximación al tema del ser parece una lectura algo confusa e interesada de autores cercanos a la fenomenología y a la hermenéutica; sin embargo, para usos propios y algo desviados, me parece.

    Finalmente, reitero que tu posición se hace aún más débil por su pretendida fuerza: no ofreces argumentos y no debates con los míos. Ya he dicho que el blog está lleno de ellos. Lo que me lleva a tús últimas afirmaciones. En efecto, el nombre es bueno…ahora, en el comentario preliminar al blog advertí de sus propósitos modestos; ergo, no veo porque se supone que el blog “promete mucho”. En todo caso, una postura más consistente diría por qué el blog no cumple con sus promesas; pero claro, si no planteas los argumentos en contra ni los tomas en cuenta no encontramos ante un diálogo unilateral en donde yo recibo tus tesis y tu, por el contrario, no te dejas penetrar por ninguna.

    McIntyre, a pesar de lo antipático que es (tengo amigos que lo conocen), mantiene su deseo de discrepar con argumentos. Lo que tenemos de tu lado no es más que la evidencia de la propia incosistencia global de tu postura: si no eres capaz de escuchar, menos lo serás de argumentar con solvencia.

  9. Francisco Bustíos Castro dijo:

    Es típico responder a quienes nos oponemos a la dictadura de la tolerancia acusándonos de “intolerantes”. Es el mismo moralismo invertido que lleva a los homosexuales a acusar de “homofóbico” a todo aquel que manifiesta algún desacuerdo con sus grotescas pretensiones. En ambos casos, lo que está detrás es una actitud previa a cualquier desarrollo intelectual: es la negativa a aceptar la realidad como dato (en su significado original, como algo dado). Así, el sustento de cualquier afirmación es la propia medida de la realidad, el propio interés, el capricho convertido en argumento. En este ambiente “tolerante”, donde cada uno tiene su verdad, cualquier pretensión de apelar a lo justo, lo bello o lo verdadero es rechazada por “intolerante” o calificada como “insuficiente” por no cumplir con los requisitos formales (no de contenido, porque no existen) del relativismo. No me extraña, por lo tanto, que el pobre McIntyre, a quien aprecio como intelectual aún sin tenerlo como uno de mis referentes, sea tachado de “antipático”. Éste es al final el único nivel, el de la opinión (en el plano del gusto-disgusto), en el que se puede hacer alguna afirmación partiendo del relativismo, sin caer en una contradicción. Un hombre “tolerante” no puede arriesgarse a entrar en otro ámbito, salvo que quiera correr el riesgo de llevar su posición hasta su extremo más peligroso, hasta su paradoja original: “la única verdad absoluta es que no se puede afifmar ninguna verdad absoluta”. Es peligroso para el relativista, porque si al final se llega a este extremo, que es a la vez el punto de partida del relativismo, queda al desnudo la naturaleza real de esta posición: la única lógica que le queda a quien ha renunciado a afirmar algo como verdadero, es la lógica del poder. Al capricho convertido en norma ya no le bastan entonces las fórmulas intelectuales diseñadas a su medida, y saca de su cajón los viejos mecanismos “éticos” coercitivos y moralizantes que tan bien funcionan en una cultura desconcertada como la nuestra. Porque en realidad la acusación de “intolerante” no es una acusación intelectual, mucho menos filosófica: es una acusación moralista, es la aplicación de un simple código formal, como aquellos códigos casi sagrados de la mafia siciliana que tan devotamente hacía cumplir Don Corleone, donde lo que está en juego no es el bien (que al final, nadie sabe ya qué cosa es) sino el imposible equilibrio de intereses y caprichos individuales, que finalmente acaba siendo resuelto con una ametralladora (o con un “levantamiento popular”, como está ahora de moda). Felizmente, la realidad tiene siempre la última palabra.

  10. Raúl E. Zegarra Medina dijo:

    Pues, estimado Francisco, creo que esta es una muy buena forma de cerrar nuestra discusión para no hacerla interminable (siempre podemos conversar personalmente, si te provoca). Eres un buen expositor y, por ello, creo que dejas bastante claro tu punto y tu radical distancia de mi posición. Tenemos puntos opuestos y no pretende doblegar el tuyo. He presentado una serie de argumentos tanto en los posts como, sobre todo, en el contenido íntegro de este blog, que sugieren por qué mi postura podría ser más sólida que la tuya…pero es solo una sugerencia. Ahora, si la realidad tiene la última palabra, como propones, habría que definir qué es aquella realidad a la que haces referencia. Sea como fuere, que sea ella la que de el veredicto. Este es un terreno para la discusión y, en tanto tal, siempre es un gusto debatir con gente que piensa tan distinto. Solo te animo a leer un poco más el blog, me parece que hay buenos argumentos filosóficos aquí para, al menos, ser un poco más empático con varias de las ideas de la cultura que tu llamas con creatividad, de burdel. Conversamos cuando quieras.

  11. Eduardo dijo:

    “Es típico responder a quienes nos oponemos a la dictadura de la tolerancia acusándonos de “intolerantes”. Es el mismo moralismo invertido que lleva a los homosexuales a acusar de “homofóbico” a todo aquel que manifiesta algún desacuerdo con sus grotescas pretensiones.”

    Por esto, damas y caballeros, es que Lógica debe ser un curso obligatorio, cualquiera que sean sus intereses en la vida🙂

    “Introducción a la Lógica de Burdel”, pronto en su librería más cercana.

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