Charles Taylor: los problemas y promesas de una edad secular (II)

Sigamos explorando algunas ideas en torno a A secular age. Podría decirse, entonces, que nuestra época está teniendo, contra el supuesto de Marx, un giro hacia lo religioso o para ponerlo en palabras de la reseña un “spiritual turn” y claro, esto no es descubrir la pólvora. Si bien es cierto que las religiones institucionales no tienen la fuerza de antes, ello no quita que siempre haya una profunda inclinación humana por lo espiritual, mágico, religioso. Como digo, no hago más que describir, no es ninguna novedad. Ahora bien, de hecho hay posiciones de parte en esto y algunos, como Habermas, por ejemplo, pueden decirnos cosas como estas (sin ser él un pensador religioso): “la tesis de que una orientación religiosa hacia una realidad trascendente puede mostrar ella sola una modernidad contrita y el camino de salida de este impasse está ganando adherentes nuevamente” (Between Naturalism and Religion). Así, McLennan piensa que Taylor, con A secular age, se coloca entre ese grupo. Según él, uno de los principales logros de Taylor aquí es desafiar la idea de la hegemonía del ateísmo, la pretendida idea de que estamos en una época donde ya no se cree. Esta es una idea que critica con razón ya que está muy difundida en los círculos académicos e intelectuales y de allí es mucho más fácil extenderla hacia otros campos. En buena cuenta, veremos, para McLennan este es un libro con confesión de parte: Taylor pretendería aquí tomar posición abiertamente por el camino contrario y revalidar la experiencia de apertura a la trascendencia.

En ese sentido, como Kant lo hiciera en ¿Qué es la Ilustración?, Taylor sostiene que estamos en una época en la cual han ocurrido increíbles cambios respecto de como era el hombre en el pasado: vivimos ya en una edad secular, pero no en una de secularismo (recordando la conocida frase kantiana de que vivimos en una época de ilustración pero no ilustrada aún). Así, Taylor distinguiría entre tres modos de secularidad. Secularity 1, implica que Dios ha sido retirado de la esfera pública u oficial (aunque habría que pensar si eso sucede en el Perú, vean lo que ha comentado Gonzalo Gamio al respecto) lo cual es compatible con la mayoría de las confesiones religiosas y, diríamos no representa un problema mayor. Me gustaría trabajar más estas ideas, lo haré en algunas semanas.

Secularity 2, refiere al actual declinar de la creencia y de las prácticas devocionales, fundamentalmente en Europa Occidental. Este otro buen tema para explorar. Yo tengo a mano algunas estadísticas y constante información sobre el particular. Conviene darle una mirada a esta cuestión porque hay que repensar las dimensiones de este problema y si sólo se trata de un fenómeno Europeo. Hace como un año conversaba con Gustavo Gutiérrez de esto, ya que el respalda la tesis de que América Latina es el “continente de la esperanza”; pero yo tengo dudas sobre ese asunto. Es decir, sí: AL es un continente donde el declinar de la fe no se ha dado ni por asomo como en Europa y se podría decir, incluso, que esta ha crecido (necesitaría documentos, es sólo una impresión). Pero si esto es correcto, vienen dos preguntas fundamentales: a) ¿Es sólo una cuestión de tiempo? Hay quienes creen que este fenómeno llegará tarde o temprano también a nuestra región (como cuando esperamos una semanas más para que estrenen una película…¿cuál sería el género de esta?), como Lucho Bacigalupo. Yo he conversado de esto con él y mi impresión es que podría estar en lo correcto. Al menos es una intuición incial que comparto. Junto a eso está b): ¿por qué AL tiene fe?, ¿por qué es un continente pobre, menos desarrollado?. Esta es una vieja tesis marxista, como sabemos. “La religión es el opio del pueblo” no es otra cosa que la idea de que se da religión a las masas cuando no se les puede dar pan. Pero, como se imaginarán, yo me siento muy distante de esa posición. La pregunta sería, entonces, ¿somos diferentes?, ¿tenemos mayor disposición a la apertura hacia la fe? Este es un camino que hay que explorar, creo que Gutiérrez es la fuente ideal para ello. Lo haremos pronto.

Finalmente, está Secularity 3, que es la que más interesa a Taylor. Se refiere a las condiciones que subyacen a la creencia: “el modo en que las preguntas ontológicas y morales son aprehendidas y negociadas” (141). Nuestra época muestra una característica distinta a otras: “la fe, incluso para el más incondicional de los creyentes, es una entre otras posibilidades”. Así, “lo secular no tiene nada que ver con la disminución de la religión, por el contrario, ‘lo secular’ ahora se expande para incluir ‘todo un contexto de comprensión en el cual nuestra experiencia y búsqueda moral, espiritual o religiosa toma lugar. Creer y no creer no han de ser consideradas como ‘teorías rivales’, sino como ‘vías alternativas de vivir nuestra vida moral/espiritual’ “(Ibid.). Me detengo aquí, ya me he extendido demasiado por ahora, así que volveré sobre esta última cuestión en una entrada posterior, pero creo que hay varias cosas relevantes que decir.

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