Charles Taylor: los problemas y promesas de una edad secular (IV)

Quisiera concluir esta entrada, que se nos ha ido haciendo extensa, incluyendo algunos comentarios críticos que McLennan presenta a la aproximación de Taylor en A secular age.  Para el autor de la reseña, lo que habría en Taylor es una suerte de prejuicio trascendentalista, como ya lo he anunciado varias veces. Se trataría pues de una de sus obras más confesionales, que si bien tiene indudable mérito académico, no puede ocultar cierta mirada de parte sobre el proceso de secularización. Así, podrá decir, por ejemplo, que “la cerrazón inmanente ha de ser permitida, pero no es ‘demandada’: lo trascendente no puede simplemente ser ‘sacado de encima’ ” (143). La idea es, pues, que hay una vocación natural humana por la trascendencia y que la misma no se puede desechar sin más, como cuando una serpiente cambia de piel, por más secularización que haya en el camino. Ahora bien, McLennan no duda en reconocer los valiosos aportes teóricos de Taylor: “el concepto de imaginario social moderno, la demostración de que la s reducciones teóricas constituyen logros productivos, la necesidad de una historia filosófica” (Ibid.).  Ahora, si bien la idea de Taylor de que una “edad secular” como tal es puesta en tela de juicio, una era post-secular sí merece una seria consideración.

La tesis general de Taylor ha sido que desde hace al menos 200 años, en el Occidente liberal,  ha habido una hegemonía de un “humanismo excluyente”. McLennan critica esta afirmación sosteniendo que tiene más sentido pensar que un humanismo de ese tipo, pensemo en El existencialismo es un humanismo de Sartre, no ha siquiera comenzado. Independientemente del valor teórico del texto, parece tratarse de una reflexión que pretende encarar ciertas formas de pensamiento (‘unbelieving left’) para que se tomen más en serio el lugar que cuestiones como secularismo, humanismo, materialismo y ateísmo han de tener en este debate. Además, afirma el autor, las cuestiones interesantes de A secular age pueden encontrarse en otras obras más tempranas de Taylor (básicamente en Hegel y la sociedad moderna y Fuentes del yo).

En lo que resta, McLennan procederá a criticar aquellas reflexiones de Taylor que, justamente, lo muestran débil en el análisis y más bien, fuerte en la toma de posición religiosa y trascendentalista. Por ejemplo, critica su aproximación a Feuerbach por circular y algo simplista. Como sabemos, Feuerbach sostiene la tesis de que la figura de Dios no es más que una proyección de nuestro potencial humano de modo hiperbólico y, en ese sentido, se trata de un proceso de enajenación en el que nos subordinamos a un Dios y a una moral externa pero que, en realidad, yace en nosotros mismos. A esto, Taylor respondería con pobreza: “la visión feuerbachiana no puede dar cuenta de todo el malestar y vacío que experimentamos en el mero humanismo inmanente” (144). Taylor cierra filas contra este tipo de posiciones ya que el no cree que la ‘demanda de religión’ puede desaparecer con tanta simpleza. La toma de posición a favor de la trascendencia, aquella que ‘nos saca del molde humano’, no parece sostenerse argumentativamente, afirma McLennan. Parece ser, más bien, un acto de fe, además de un supuesto que contradice otras afirmaciones de Taylor, como aquella de que los Modernos tienen como opción la trascendencia mas dentro del marco de la inmanencia (véase, por ejemplo, Ética de la autenticidad).

Igualmente débil sería la postura que toma Taylor frente al racionalismo científico que sería acusado por el autor de ser uno de los ‘negadores de la trascendencia’ junto a ciertas corrientes sociológicas. En suma, la idea es que Taylor ofrecería una doble aproximación al orden de lo inmanente: una que tiende a cerrarse sobre sí y la otra, caracterizada por la apertura. Sin embargo, esa doble caracterización no es igualmente valorada ni respetada ya que es caracterizada como teniendo ‘discapacidad’, ‘un aura falsa’, como estando ‘nublada’, etc. Lo que McLennan critica en Taylor no es que tome posición, sino el hecho de que tal toma de posición implica un desbalance en el análisis teórico, practicamente caricaturizando a la posición opuesta. Además de que pareciera haber “una altamente cuestionable equiparación entre ‘creyente’ y ‘no-creyente’ en tanto identidades personales” (145).

Del mismo modo, el tratamiento de la completud (fullness), sería igualmente desproporcionado. Sólo se valorarían las experiencias trascendentes de orden religioso como las capaces de ofrecernos esa completud y aquellas de orden inmanente (escalar una montaña, la ejecución maestra de una pieza musical, las muestras de un coraje fantástico) no deberían ser tomadas en cuenta o serlo en tanto son modos de búsqueda de trascendencia sin notarla. En esa misma línea, McLennan supone que el peso de la dialéctica hegeliana en Taylor es tal que esta podría jusitificar en buena parte la estructuración de sus argumentos: esta etapa no sería más que una suerte de estadio intermedio al cual seguiría uno de aufhebung donde el maltratado cuerpo retornará más pleno, fortalecido y curado (146).

McLennan cree que Taylor pierde de vista una serie de cuestiones importantes y que, a la larga, contribuye a un tipo de reflexión dicotómica que termina por separar el mundo entre inmanencia y trascendencia, entre creyentes de espíritu abierto y no-creyentes cerrados sobre sí mismos. El autor de la reseña prefiere acercarse más a Habermas y a la idea de que el diálogo entre ambas aproximaciones al mundo ha de ser horizontal y en él han de desarrollarse un aprendizaje mutuo donde se valore el sentido de ambas posiciones. Por ello, el modo en que conluye el libro no entusiasma a McLennan: “a pesar de que los desarrollos de los últimos 500 años han traído desventajas para la creencia, el ‘malestar de la modernidad’ ofrece a la religión terreno para la esperanza: en última instancia, en última instancia, ‘esta pesada concentración de inmanencia puede intensificar el sentido de vivir en una ‘tierra perdida’ para las generaciones venideras y mucha gente joven podrá empezar de nuevo a explorar más allá de las fronteras’ ” (148). “Pero-concluye McLennan- ¿debemos estar tan prestos a escribir sobre la gente joven de las generaciones venideras? ¿No estrán ellos más inclinados que Taylor a cuestionar si la religión es la única respuesta válida para el valle de lágrimas de este mundo Moderno, y decidir, en cambio, que el punto es cambiar eso?” (148).

Concluyo con esto mi presentación de la reseña. Creo que hemos cubierto ya todos los puntos de relevancia y cumplido con la intención que tuve al presentarla: invitar a la lectura. Mi impresión por mi conocimiento de Taylor y por mi experiencia con los críticos, es que estos no suelen comprender de todo a los autores y que, la mayoría de las veces, suelen descontextualizar ideas y ponerlas de modo más problemático de lo que realmente son. En todo caso, una reseña tiene como rol no sólo resumir, sino también invitar a la lectura y por más que ésta sea polémica y muy crítica, lo importante es ver si tiene razón o no para decir lo que dice. La tarea es leer, entonces.

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5 respuestas a Charles Taylor: los problemas y promesas de una edad secular (IV)

  1. Jorge dijo:

    Hola, tu blog es muy interesante y comenzaré a leer con frecuencia, para que podamos debatir e intercambiar ideas. Saludos

  2. raulzegarra dijo:

    Con todo gusto, Jorge. Echaré una mirada al blog que está registrado junto a tu entrada, asumo que es tuyo.
    Un abrazo.

  3. Rodolfo Plata López dijo:

    SINOPSIS: CRÍTICA A LA UTOPÍA JUDEO CRISTIANA. En un principio el cristianismo fue un movimiento laico. La Epístola apócrifa de los Hechos de Felipe, expone al cristianismo como continuación de la paideía griega, promovida por los sabios alejandrinos que fueron los primeros en percatarse del movimiento cristiano cuando unos griegos se entrevistaron con Cristo (Jn XII, 20 al 24). Los pueblos helénicos tratando de alcanzar los fines trascendentales de la paideía siguieron a Cristo como el mejor modo de alcanzar la virtud practicando el altruismo, el misticismo y el activismo social, intensos; por ello lucharon por helenizar el cristianismo a fin de estructurar la fe conforme a la razón. Lo cual propició el choque entre culturas ante la oposición radical e intransigente de los príncipes de la sinagoga tendente a evitar que se helenizara el cristianismo. Separando la fe de la razón __cuya unión inseparable, Cristo había revelado metafóricamente al ciego de nacimiento (Jn IX, 39)__ para judaizar el cristianismo y mantenerlo sujeto a los intereses judíos. Provocando en los pueblos cristianos la estulticia generalizada y la entronización del oscurantismo, al olvidar las raíces helenistas de nuestra cultura; lo cual ha convertido las Iglesias en sinagogas, los sacerdotes en rabinos y los cristianos en siervos del gobierno mundial judío. Así el movimiento cristiano dejó de ser laico y dejó de perseguir los fines últimos de la paideía; y por ello, no hemos alcanzado la sociedad perfecta ni la trascendencia humana.
    El triunfo del judeo cristianismo sobre el incipiente helenismo cristiano es eminente. Debido a que el progreso de las ciencias y las humanidades amenaza con derrumbar la doctrina medieval de la iglesia. Las opciones que tenemos son: 1) terminar de judaizar el cristianismo, abrogando de nuestra fe el dogma de la divinidad de Cristo, el dogma de la Santísima Trinidad, el dogma de la Nueva Alianza, convirtiendo a Cristo en un profeta mas de Israel. 2) terminar de actualizar el helenismo cristiano estructurando la fe conforme a la razón: sacralizando la doctrina y la teoría de la trascendencia humana y la sociedad perfecta predicada por Cristo. Abrogando el Antiguo Testamento de nuestra fe por ser una mitología oscurantista y enajenante; lo cual abrogaría la Reforma Protestante, uniría la religión y la ciencia, y uniría las Iglesias en Cristo. Y para lograrlo es necesario criticar el profetismo judío enmarcando científicamente la controversia entre la fe y la razón en el fenómeno espiritual de la transformación humana, utilizando los principios universales de la filosofía y la ciencia de conocimiento espiritual a fin de deslindar del camino ecuménico para hacer objetiva la desviación del cristianismo hacia la ecumene Abrahán-ica que nos conduce al precipicio de la perdición eterna. 3) prescindir de la religión organizada secularizando el cristianismo convirtiéndolo en un movimiento laico.
    Ante el eminente seísmo que se avecina, los rabinos han promovido sutilmente la lucha intestina entre conservadores y modernistas, a fin de abrogar la doctrina fruto de los concilios, evitando que se critique al profetismo judío. La crítica al profetismo judío comienza por revisar la sentencia dictada por Cristo en su diatriba contra el puritanismo hipócrita de los sacerdotes y escribas de la ley, señalando como reos de pena eterna a los seguidores de la doctrina (ethos supremaciíta) y ejemplo (pathos avasallante, criminal y genocida serial) judíos. Debido a que S. S. Juan Pablo II difiere de esta sentencia culposa opinando que los judíos son nuestros hermanos mayores en la fe. Los libre pensadores defensores de Cristo, la Iglesia y de las raíces greco-romanas de nuestra cultura, apostando por el helenismo cristiano, criticamos el profetismo judío aportando los elementos de juicio que justifican la abrogación del Antiguo Testamento de nuestra fe:
    • Enmarcando la disertación científica en el fenómeno de la trasformación humana abordado por la doctrina y la teoría de la trascendencia humana: conceptualizada por la sabiduría védica, instruida por Buda e ilustrada por Cristo; la cual concuerda con los planteamientos de la filosofía clásica y moderna, y las conclusiones comparables de la ciencia: (psicología: logoterápia), congruencia que da certidumbre a nuestros juicios de valor.
    • Enmarcando la disertación filosófica en: “el deslinde del camino ecuménico que tiene como polos la trascendencia humana y la sociedad perfecta. Utilizando los principios universales del saber filosófico y espiritual como tabla raza, a fin de hacer objetivo el desvió del cristianismo hacia la ecumene Abraham-ica demarcada por los convencionalismos de lo que es sagrado para de Israel” (su territorio, su pueblo, sus ancestros, Jerusalén, el templo, y el libro de Israel), conducidos por San Pablo para que los hijos de Israel seguidores de Cristo siguieran siendo Israel, y los gentiles cristianos ayudaran a Israel a llegar a ser la principal de las naciones; y para perpetuar el error separó la fe de la razón: (1ª Corintios I, 17 al 27), e indujo el error fundamental (2ª Timoteo 16, 17) que nos lleva a conclusiones falsas que nos confunden, conflictuan, enajenan y deshumanizan, polarizando la sociedad en explotadores y oprimidos. Convirtiendo en paradoja el cuestionamiento sobre la relación entre la fe y la razón planteado por los helénicos a San Pablo en el Areópago, lo cual ha mantenido perpleja a la humanidad en espera de una respuesta satisfactoria
    • Enmarcando la disertación jurídica en la revisión del diferendo pontificio {opuesto a la sentencia dictada por Cristo [Mateo XXIII, 1 al 35] en su crítica a la utopía judía señalando como reos de castigo eterno a los seguidores de la doctrina (el ethos) y la conducta (el pathos) de Israel -VS- la honorable opinión de Su Excelencia Juan Pablo II señalando a Israel como hermano mayor en la fe} a la luz de los hechos bíblicos e históricos; para demostrar que sigue vigente el ad quem recurrido y el diferendo es una apostasía mayor tendente a judaizar el cristianismo
    • Dejando al descubierto las implicaciones educativas, judiciales, morales y religiosas del latrocinio de tracto continúo en que incurren las iglesias y organizaciones religiosas al encubrir tendenciosamente el error fundamental; así como el interés jurídico y competencia del Estado para conocer y juzgar este relevante asunto, en razón del severo daño moral causado a la sociedad.
    • Convocando el emplazamiento a juicio de las Iglesias y organizaciones religiosas tendenciosas, a efecto de corregir el error fundamental. En primera instancia ante el tribunal de la razón, en segunda instancia ante el tribunal de la ley. Y en tercera instancia en el estrado revolucionario de la justa indignación pública expulsando de las Iglesias a los sacerdotes y pastores fideístas renuentes a corregir el error fundamental; tal como lo hizo Cristo cuando expulsó del templo a los mercaderes.

  4. Rodolfo Plata López dijo:

    CRITERIO DE VERDAD UTILIZADO AL EXPONER LA TEOLOGÍA A LA OBJETIVIDAD CIENTÍFICA, A EFECTO DE DESLINDAR EL CAMINO ECUMÉNICO Y DIRIMIR LA CONTROVERSIA QUE SE DA ENTRE “LA FE -VS- LA RAZÓN”, DIFERENCIANDO EN LOS TEXTOS BÍBLICOS SI O NO SON CUESTIONES ESPIRITUALES:
    El Procedimiento se inicia: adoptando un punto de vista neutral hacia las cuestiones a juzgar, apartando momentáneamente nuestra mente del testimonio de los sentidos, sometiendo los textos sagrados, los hechos bíblicos y sus expectativas: (los dogmas, las concepciones y las convicciones) al escrutinio de la razón, utilizando como herramienta de discernimiento: la duda y la prueba como sistema __“los conceptos, los principios y los planteamientos existenciales de la filosofía clásica y moderna”, y “las respuestas de las ciencias a esos planteamientos: los modelos y teorías, los procedimientos y las conclusiones comparables de las ciencias experimentales: (la ciencia jurídica, la ciencia medica, la psicología”__ a efecto de identificar las congruencias, identidades o constantes universales detrás de la diversidad de creencias en sus múltiples aspectos, origen de todas las concepciones intuitivas, filosóficas y religiosas, diferenciando las cuestiones relacionadas con el mundo del espíritu: (el existir), de las que son de este mundo material: (el devenir), a efecto de reducir nuestro universo de ideas mediante el análisis y síntesis de las descripciones neutras de las experiencias espirituales, las explicaciones y las aplicaciones sapienciales del fenómeno de la trasformación humana, a fin de atenuar las barreras que separan a los pueblos por cuestiones de fe:
    • En segundo lugar, habiendo puesto todo en duda, se comparan cada uno de los elementos constitutivos de la triada preteológica utilizando los principios universales del saber filosófico que cimientan los criterios jurídicos de prueba, para diferenciarlos atendiendo a los principios lógicos de: causalidad, certidumbre, coherencia, finalidad, identidad, objetividad, racionalidad, sincronía, y no-contradicción, que relacionan el todo y las partes, las premisas y las conclusiones, los fines y los medios, el ethos y el pathos, las intenciones y las acciones, los actos y sus consecuencias, los principios y los procedimientos, el derecho natural y las normas jurídicas, en sus diferentes aspectos y características. La aplicación metodológica de todos y cada uno de los principios de prueba sirve de elemento de juicio a nuestras conclusiones, vg:
    • Atendiendo al principio de identidad y la relación entre los fines y los medios, el ethos y el pathos: __La finalidad de la doctrina trascendente de Cristo es la de alcanzar la sociedad perfecta inculcando a sus seguidores el perfil de humanidad perfecta, mediante la practica intensa del amor misericordioso-VS- la finalidad de la doctrina supremaciíta de Israel es alcanzar la supremacía de las naciones ensalzando antivalores como si fueran valores dictados por Dios para sin escrúpulo alguno someter a los individuos, los pueblos y las naciones, mediante: el chantaje, el engaño, la difamación, el despojo, el hambre, la mentira, la tortura física y mental, la violencia, el crimen o el genocidio__ nos damos cuenta que se trata de dos doctrinas diferentes totalmente opuestas: el espíritu, el humanismo, la trascendencia humana y la sociedad perfecta -VS- la materia, el supremacismo, el imperialismo y el sometimiento perfecto.
    • Atendiendo a la utilidad práctica de las doctrinas y su relación con los principios de causalidad, finalidad, objetividad, y la relación entre fines y medios: La trascendencia humana tiene como finalidad trascender el dolor y el sufrimiento, trascender las limitaciones de los sentidos, trascender los contenidos y los procesos normales de la mente, trascender los estadíos alterados de conciencia hasta alcanzar a la paz, trascender la conciencia hasta alcanzar la supra-conciencia, mediante la disciplina mística y la terapia -VS- El supremacismo imperial judío tiene como finalidad sometimiento de individuos, pueblos y naciones sin importar los medios que se utilicen para hacer de Israel la más importante de las naciones, ideología que es seguida por los imperios, los gobernantes y los potentados para acaparar la riqueza y el poder y preservar sus inmensos privilegios sometiendo por hambre a sus semejantes.
    • En tercer lugar atendiendo a las causales que originan las religiones y su relación con las inferencias erróneas de la fe que no llevan a igualar los contenidos y las formas de dos universos distintos, teniendo en cuenta que las religiones tienen su origen en la tríada pre-teológica integrada por la fenomenología o descripción neutra de la experiencia __la explicación de la experiencia y la aplicación terapéutica del fenómeno espiritual__ se procede a identificar a que elemento de la tríada preteológica se refieren los relatos teológicos, para estar en posición de dictaminar: si o no, las premisas que sirvieron de base para llegar a las conclusiones teológicas, concuerdan con las cualidades de los elementos la triada preteológica expuestos en los textos bíblicos, así:
    I) La descripción neutra de la fenomenología de la experiencia mística o primera premisa preteológica, nos permite analizar sus características fenomenológicas reveladoras de los contenidos profundos de la mente, la conciencia individual, la conciencia colectiva y la metaconciencia y son: atemporales, vivénciales, contestatarias de nuestras problemáticas y cuestionamientos existenciales, holográficas, inducibles, inesperadas, integralmente relacionadas (entorno, cuerpo, mente y espíritu), instructivas, interactivas, introspectivas, meta concientes, meta dimensionales, meta-sensoriales, poder plasmante, poder de trasformación. Su análisis nos permite diferenciar “las cuestiones espirituales -de- las cuestiones sagradas”, “los principios universales del conocimiento filosófico y espiritual -de- los convencionalismos sagrados de Israel”,”los fenómenos espirituales -de- los fenómenos naturales”; y así poder inferir o darse cuenta:
    1): “si o no” la descripción neutra de las experiencias extáticas, es una respuesta interior de nuestro espíritu o sentido de unión que sigue las directrices del bien y el discernimiento en alguna de sus facetas, como son la bondad, la belleza, la sabiduría, y la justicia, y concuerda con las características de lo real que las lleva a ser verdades universales, genéricas, unitarias y trascendentes;
    2) “si o no” se trata de una respuesta interior de nuestro ego, personalidad o sentido de separación, cuyas directrices son el deseo y la aversión en cualesquiera de sus facetas, como son la avaricia, la beligerancia, los celos, la codicia el desprecio, el desenfreno, la envidia, la intolerancia, la gula, la lujuria, la pereza, la venganza, etc.; y solo tiene significado para un fin y comunidad particular.
    3) “si o no” se trata de la descripción neutra del fenómeno espiritual del encuentro cercano con Dios o lo divino [mundo espiritual], como el de la experiencia de la comunión que hay entre todos los seres y todas las cosas existentes en el universo, que es una constante universal en las vivencias extáticas de los místicos de otras religiones. O se trata de una de las manifestaciones o sintomatología del surgimiento inesperado del fenómeno espiritual de la transformación humana o kundalini que anuncia __la muerte mística que se inicia con: la angustia existencial, el conflicto interior, el desaliento, el delirio, la enajenación, el estrés, el miedo inexplicable, la paranoia, las visiones aterradoras e inexplicables, el sufrimiento sin causa aparente__ hasta llegar al renacimiento fenómeno al que se refirió Cristo en la entrevista con Nicodemo, cuyas manifestaciones son: la resignación, la paz interna o quietud de la mente, experiencias de la vida antes de la vida o reencarnaciones anteriores, la iluminación, la sanación espiritual de traumas profundos, la transformación humana y la trascendencia, etc., a efecto de explicarlos y aplicarlos en beneficio del hombre.
    4) “si o no” se trata de una narración tradicional a efecto de honrar a sus patriarcas y profetas, sus hechos, legados y directivas santificando: el pacto del Sinaí como plataforma constitucional de Israel como nación, el territorio, el pueblo, la ciudad de Jerusalén, el Templo y el Libro de Israel; en fin todo lo que es sagrado para Israel aunque nada tengan que ver con el espíritu o las cuestiones espirituales.
    II) Las explicaciones de la fenomenología o segunda premisa preteológica nos permite indagar o darnos cuenta:
    1) “si o no” se trata de una explicación errónea o mágica de fenómenos naturales; tales como: la visualización del flujo electro magnético que fluye de la tierra hacia la atmósfera, interpretado por Moisés como el primer encuentro cercano con Dios, cuando erigió un altar en el Monte Sinaí, y transcurrido un tiempo, al nublarse el cielo, una lengua de fuego transitó por entre los despojos de su ofrenda __la segunda explicación errónea del encuentro cercano con Dios fue la interpretación de Moisés a la experiencia de la zarza ardiente o fuego fatuo que se da por la luminiscencia de los gases producto de la descomposición de la materia orgánica__ y la tercera explicación errónea del encuentro cercano fue la interpretación mágica al fenómeno meteorológico de la tormenta eléctrica que se dio en el encuentro del Monte Sinaí, ocurrida después de que las tribus de Israel salieron huyendo de Egipto, donde el tronido del rayo se interpretó como la voz de Dios, y la fuerza e incandescencia del rayo como esencia de Dios, , a fin de atribuir designio divino la constitución de las doce tribus de Israel en un solo pueblo.
    2) “si o no “la conducta de los patriarcas de Israel, corresponde a la conducta que siguen los místicos en alguna de sus jornadas como el ayuno, el altruismo intenso, la renuncia a los bienes materiales y cosas de este mundo, la subyugación del cuerpo y los sentidos, la meditación, o se dedicaron actividades de la vida cotidiana, las actividades productivas como el pastoreo, el cuidado de la familia, etc
    3) “si o no” el cuestionamiento o problemática que indujo la respuesta de nuestra estructura interna, es una “cuestión existencial como el juicio final, la vida antes y después de esta vida, la común unión de todos los seres y las cosas, el renacimiento, el sufrimiento, la enajenación, la degradación humana, etc. __una “cuestión intelectual vg. como la ley de la relatividad” __o una “cuestión de este mundo como el anhelo una innumerable descendencia, el anhelo de riqueza y poder posesionándose de la península del Sinaí, el anhelo de la supremacía de Israel entre las naciones, manipulando el nombre de Dios para gobernar y unir las doce tribus de Israel en un solo pueblo, atribuyéndole a Dios la autoría de las leyes de la guerra para someter y despojar las naciones gentiles”
    III) Las aplicaciones de la fenomenología y de sus explicaciones, o tercera premisa preteológica, nos permiten indagar o caer en cuenta:
    1. “si o no” la aplicación o enseñanza sapiencial que se derivó del fenómeno espiritual: es instructiva, ilustrativa y edificante, y cual es su significado para la vida eterna, como la práctica de las virtudes opuestas a nuestras imperfecciones que prescribiera Aristóteles para solucionar el problema del alma truncada, que concuerda con la directiva que indicó Cristo a sus seguidores: “sed perfectos, como mi Padre es perfecto”, directriz que nos orienta hacia el estadío de la trascendencia humana, lo cual explica la trasformación que sufrieron los apóstoles que de rudos pescadores se convirtieron en médicos de almas siguiendo el ejemplo y doctrina de Cristo, y la trascendencia humana de Cristo patente en su bondad y sabiduría plena, y el ejercicio de los poderes del espíritu que emergen después de la disolución del ego y el renacimiento mediante la vida continua en el bien y la verdad,”.__o por lo contrario se trata de enaltecer anti valores santificándolos atribuyéndolos a ordenes de Dios, como: la ley del talión, el Canto de Lamec, o las leyes de la guerra dictadas por Moisés.
    2. Lo cual nos obliga a satisfacer el principio de objetividad siguiendo la máxima de Cristo “Por sus frutos conoceréis al árbol” atendiendo a las cualidades características espirituales de Cristo, señaladas por San Juan a los Partos en su 1ª Epístola capitulo IV __discriminando “si o no” si el perfil de humanidad perfecta reflejo en la vida, ejemplo y enseñanzas de Cristo, perfil que inculcó a sus apóstoles y seguidores a fin de alcanzar la aventuranza de la vida y felicidad eterna__ es el mismo que el perfil egoísta de los patriarcas y profetas de Israel que inculcan a sus seguidores la falta de escrúpulos a fin de conseguir sus metas.
    3. Y nos obliga a satisfacer el principio de certidumbre averiguando la vigencia del ethos judío a lo largo de la historia de Israel entre las naciones, objetivo en las leyes y directrices de la Torah a la luz de las reinterpretaciones cotidianas de sus seguidores: (Talmud de Babilonia, el Mishná, la Halaja); y averiguando la vigencia del pathos judío a la luz de la aplicación práctica del ethos a lo largo del la historia de occidente promoviendo herejías y complots contra la Iglesia, a fin de abrogar la fe en Cristo y su doctrina; y promoviendo complots y revoluciones en los Estados cristianos a fin de someterlos, implementado programas y directivas para hacer realidad la supremacía de Israel sobre todas las naciones; lo cual nos ayuda a confirmar la procedencia de la sentencia condenatoria que dictara Cristo en su magistral diatriba contra la hipocresía y puritanismo de los fariseos y sacerdotes de Israel, señalando como reos merecedores de pena eterna a los seguidores de la doctrina de Israel: (el supremacismo) y la conducta (criminal y genocida) de los hijos de Israel. Para contrastarlos con el ethos y pathos que Cristo quiso inculcar a sus seguidores imitando Su vida, ejemplo y doctrina, patente en algunos pocos de sus seguidores: (los apóstoles, los mártires y santos cristianos (san Francisco de Asís, Teresa de Calcuta, etc,), que dieron origen a las instituciones altruistas (la cruz roja, los hospitales, orfanatos, asilos, la educación y la beneficencia pública); porque lo que abunda son los anti testimonios, debido a la dualidad de nuestro modo de ser; ya que seguimos el ethos y pathos judío sin darnos cuenta que no seguimos a Cristo sino a Israel. La bondad de la doctrina de Cristo se confirma señalando su congruencia con el bien y la verdad en todas sus facetas que son las directrices eternas del espíritu, y la universalidad de su mensaje se confirma señalando su congruencia planteamientos existenciales de la filosofía clásica y moderna, y las conclusiones comparables de la ciencia: (logo terapia” formulada por Víctor Frankl y muchas prácticas psico terapéuticas), que sustancian la teoría de la trascendencia humana.
    4. La congruencia entre la doctrina y la teoría de la trascendencia humana, nos da la confianza que la instrucción de la doctrina de la trascendencia humana expuesta por Buda en la Enseñanza de la Cuatro Nobles Verdades, es una misma cosa con la ilustración de la doctrina de la trascendencia humana expuesta en el ejemplo y enseñanzas de Cristo. Esta identidad y congruencia de los principios, medios y fines de la doctrina, la teoría y la práctica, nos da la evidencia del universalismo y bondad de la doctrina de la trascendencia humana ilustrada por Cristo -VS- la malignidad del egoísmo supremaciíta expuesto en los convencionalismos sagrados de Israel; lo cual nos da los elementos de juicio necesarios para revisar el diferendo pontificio que se dio cuando Su Excelencia Juan Pablo II, opinó que los judíos son nuestros hermanos mayores en la fe, revocando la sentencia de Cristo que señala a los seguidores del ethos y el pathos judío como reos merecedores de pena eterna, y revocando la doctrina milenaria de la iglesia que se dieron en los Concilios en defensa del cristianismo ante los continuos ataques judíos.
    5. Y después de haber indagado el fondo del asunto utilizando los principios integrantes de un criterio de verdad que nos sirven para discriminar y diferenciar las cuestiones existenciales relacionadas con la fenomenología espiritual, de las meras conjeturas y e interpretaciones tendenciosas que nada tienen que ver con el mundo del espíritu. Contamos con los elementos de juicio necesarios y suficientes para llegar a una conclusión dictaminando si la vida, ejemplo y doctrina es semejante o opuesta a la vida, ejemplo y doctrina de los patriarcas, sacerdotes, reyes y jueces de Israel; lo cual nos permite ordenar, resumir, separar y visualizar objetiva y claramente dos conjuntos o dominios antagónicos, respecto a los principios, los medios y los fines que persigue la ilustración de la doctrina de la trascendencia humana expuesta por Cristo mediante su vida, ejemplo y enseñanzas __VS__ las directrices, los medios y los fines que persigue la ideología supremaciíta de Israel contenida en los hechos criminales y genocidas de los ancestros de Israel y sus semillas, a tribuidas a designio divino sin que sean cuestiones espirituales.

    Hallazgo de la razón: Agotado el procedimiento propuesto al haber diferenciado las congruencias e incongruencias que se dan entre: la fe y la razón, caemos en cuenta del error fundamental del cristianismo inducido por San Pablo: [2a Timoteo III, 16,17]”, para judaizar el cristianismo uniendo como si fueran una misma cosa, las enseñanzas de Cristo, con los hechos ancestrales de Israel, siendo cuestiones distintas y contrarias, con la intención de que los hijos de Israel seguidores de Cristo, siguieran siendo Israel, y los gentiles cristianos ayudaran Israel sin darse cuenta, a ser el primero entre todas las naciones; lo cual violenta los principios espirituales y filosóficos de la prueba, haciéndonos llegar a conclusiones y expectativas falsas que al no concordar con la realidad nos confunden, enajenan, pervierten y deshumanizan. Y para perpetuar el error fundamental, San Pablo descalificó la razón, diciendo:

    “Mirad que nadie os esclavice mediante una filosofía fundada en tradiciones humanas, según los elementos del mundo y no según Cristo”; por que está escrito: “Desecharé la sabiduría de los sabios y la prudencia de los prudentes: ¿Dónde esta el sabio?,¿Dónde esta el docto?, ¿Dónde esta el sofista?¿Dónde están los espíritus curiosos de las ciencias de este mundo?, acaso no entonteció Dios la sabiduría del mundo, porque ya que el mundo teniendo a la vista las obras de la sabiduría divina, no conoció a Dios por medio de la ciencia humana, sino por medio de Cristo [1ª Corintios I, 19,,21] __considerad hermanos quienes son los que han sido llamados a la fe de entre de vosotros, y veréis que no son los sabios según la carne, ni los poderosos, los nobles; sino que Dios ha escogido a los necios según el mundo, para confundir a los sabios, y ha escogido a los débiles para confundir a los fuertes y poderosos[1ª Corintios I, 26, 27]__ y “nadie se engañe a si mismo, si alguno de vosotros se tiene por sabio según el mundo, hágase necio a los ojos mundanos, a fin de ser sabio a los ojos de Dios; porque la sabiduría de esta mundo es necedad delante de Dios, pues está escrito: Yo prenderé a los sabios en su propia astucia”, y en otra parte “El Señor penetra las ideas de los sabios y conoce la vanidad de ellas” [1ª Corintos III, 18,,20]

    Contradiciendo la enseñanza sobre el uso de la razón revelada por Cristo al ciego de nacimiento a fin de hacer un juicio justo para disolver las falsas certezas de la fe que nos hacen ciegos a la verdad, pues solo la verdad nos hará libres. Dando origen al dogma de la inerrancia que lleva a los fideístas a descalificar la razón para criticar la Teología, ya que por ser palabra de Dios, es la verdad absoluta; lo cual, nos ha llevado a generalizar y creer que __tanto el Antiguo Testamento, como el Nuevo Testamento, son un mismo legado de conocimiento espiritual que revelan las verdades eternas o Ley de Dios __y por ello, no es necesario esforzarnos en practicar la disciplina mística requerida para alcanzar la experiencia de nuestro espíritu y conocer las verdades eternas__ ni tampoco es necesario el quehacer filosófico para llegar a ellas, pues ya los reveló Dios en la Biblia. Y esta separación entre la fe y la razón, es fatal para los creyentes, pues introdujo la dualidad moral y el error en la base de la estructura de nuestro pensamiento existencial y religioso; y esto es lo que ha provocado la atmósfera de deshumanización y pérdida de valores en la que vivimos inmersos.

  5. Raúl E. Zegarra Medina dijo:

    Respondo, por el momento al primero de tus comentarios y lo hago brevemente dada la extensión del mismo y mi conocimiento no especializado de la materia. Sobre la influencia griega en el cristianismo no sólo no hay duda sino buena documentación histórica, lo que tengo a la mano es: Sacchi, P. Historia del judaísmo en la época del segundo templo. Madrid: Trotta/PUCP: 2005. En particular, recomiendo la lectura de la III sección: “Palestina: del dominio de los seléucidas a la destrucción del segundo templo”. Hay además la influencia del idioma, como sabemos los evangelios están escritos en griego koiné, etc.
    AHora, respecto a la toma de distancia frente al judaísmo tengo mis dudas, hay bastante material que demuestra más elementos de continuidad que de distancia, aunque habría que ser ciego para no ver en el cristianismo un movimiento crítico y distinto en muchos sentidos del judaísmo. De todos modos sería interesante ver qué material textual tienes que respalde tu posición, quizá podría darle una revisión para emitir una opinión más informada.
    Saludos.

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