Marshall McLuhan: el medio es el mensaje (III)

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Justamente es el artista quien puede ayudar en una transición que se mueva cautelosa entre ambos terrenos. Así, dice McLuhan:

“En palabras de Wyndham Lewis: «El artista siempre se encuentra escribiendo una detallada historia del futuro porque es el único consciente de la naturaleza del presente». […].

Es antiquísima la facultad del artista para esquivar el mazazo de una nueva tecnología en cualquier época y contener esa violencia con pleno conocimiento. […].

El artista es aquel que, en cualquier campo, científico o humanístico, capta las implicaciones de sus acciones y de los nuevos conocimientos de su tiempo. Es un hombre de conciencia integral.

El artista puede corregir las proporciones de los sentidos antes de que el golpe de una nueva tecnología haya entumecido los procedimientos conscientes”[1].

Se le entiende aquí como el gran experimentador, con aquel que juega con la experiencia y anticipa la profundidad de los cambios. Al estar más profundamente conectado con el presente es capaz de prever el futuro, de percibir más tempranamente su advenimiento. La cuestión yace en su capacidad refinada para la percepción, para la intuición de lo que está pasando. En ese sentido, podemos volver sobre Benjamin y pensar en este artista paradigmático como aquel en el cual nuestro autor depositaba su esperanza. Un sujeto capaz de apropiarse de lo nuevo antes de que su impacto crudo entumezca, pero capaz de estar con nosotros para mostrárnoslo, al menos sugerirlo. Él adapta oportunamente sus sentidos, propone significados e ideas nuevas, colapsa con suavidad nuestras categorías previas, sutilmente nos conduce a la nueva etapa. La ventaja del arte es su pequeña escala, su limitado rango inicial. Es verdad que estamos en la época de su reproductibilidad técnica, pero el arte surge en la experiencia del artista, luego puede extenderse. Es ese primer nivel de pequeñez e intimidad el que nos interesa, porque es allí donde se amortigua originariamente el cambio. Luego puede desplegarse masivamente, pero ya mediado por esa inicial intimidad que le permite probar y, así, contribuir a la transición. No todo juego de experiencias derivará en una obra que recoja lo que aquí McLuhan espera, evidentemente; pero el juego en sí mismo es el que abre esa posibilidad. Quizá el propio Benjamin es un buen ejemplo, quizá haya que pensarlo a él como un artista de la palabra.


[1] McLuhan, M. Op. Cit. p. 86.

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2 respuestas a Marshall McLuhan: el medio es el mensaje (III)

  1. Maximiliano Fraguas dijo:

    Muy interesante resumen del pensamiento de Walter. Me fue de gran interés y ayuda. Arriesgado el enlace entre Walter y McLuhan, pero muy bien llevado.

  2. Raúl E. Zegarra Medina dijo:

    Muchas gracias, Maximiliano. Se trata de un camino no explorado, pero que puede dar más provecho que el que yo he podido sacar por el momento. Veremos qué se puede hacer más adelante con algo más de tiempo (que cada vez tengo menos) y lectura.

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