Facebook y Twitter: una nueva forma de experimentar el mundo (IV)

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Ahora bien, como en todo, podemos ver el lado opuesto de este fenómeno. Podría tratarse más bien de un acto evasivo de la realidad, de una huida de la experiencia del intercambio humano concreto, de las sensaciones más sencillas como el tacto, el olor, la “auténtica” intimidad. En esto pensaba al inicio del trabajo al referirme a la imaginación pornográfica[1]. Además, es evidente que no todos los lazos que se establecen por estos medios son del mismo orden. Y si de amistad hablamos, estos se reducen a pocas personas, quizá a las mismas que frecuentamos físicamente con cierta regularidad.  En realidad, si examinamos el asunto con algo de severidad, este tipo de medios pueden generar, incluso, relaciones para-sociales:

“Danah Boyd, a fellow at Harvard’s Berkman Center for Internet and Society who has studied social media for 10 years, published a paper this spring arguing that awareness tools like News Feed might be creating a whole new class of relationships that are nearly parasocial — peripheral people in our network whose intimate details we follow closely online, even while they, like Angelina Jolie, are basically unaware we exist”.

Finalmente, observar la vida de alguien, no significa conocer a esta persona. El verdadero temor detrás de este tipo de medios de comunicación es que pueden terminar disociando más que extendiendo nuestras relaciones. Estar al tanto de los updates de nuestros amigos puede convertirse en un motivo de pereza para dejar la computadora o el celular a un lado y salir a tomar un café con ellos, bajo el pretexto de que por esos medios nos mantenemos igualmente en contacto. Hay otro elemento interesante, además. Lo paradójico de este tipo de medios es que, contra lo que uno podía suponer en relación a la globalización y como bien supuso McLuhan cuando acuñó el término ‘aldea global’, en lugar de haberse dispersado la información, se ha concentrado de un modo tal que las redes sociales se han convertido en una nueva versión de un pequeño pueblo donde todo se conoce. La idea de poder re-inventarnos en la web (crear un discurso de nosotros mismo para los demás), hacernos de una nueva reputación, de un nuevo look, etc., puede ser violentada en un instante por algún amigo colgando una foto del pasado, poniendo en Youtube un video embarazoso o, simplemente, recordándonos en un post que él nos conoce y está atento a cada una de las cosas que hacemos. Promesas y riesgos, eso es siempre lo que nos traen los nuevos medios.

Como mencioné al inicio, después de todo lo visto, quisiera presentar un balance de los puntos centrales examinados. Me interesa ver cómo, a partir de las herramientas recogidas de Benjamin y McLuhan es posible acercarnos de un modo inteligente a los nuevos medios y ofrecer una reflexión que nos ayude a ubicarnos de mejor modo ante ellos: sin el terror y la censura escolástica a la imprenta, sin un entusiasmo irreflexivo por los new media. Lo que he querido plantear aquí es que los nuevos medios de comunicación implican siempre un cambio importante en nuestra forma de vivir y comprender el mundo. Así, creo que Benjamin fue uno de los pioneros al notar que las nuevas tecnologías estaban empezando a cambiar el sentido mismo del arte y, habría que decirlo, de la realidad. Ahora, claro, nuestro autor se mantenía cauto frente a estas novedades, sobre todo  al ser testigo de los efectos que la reproductibilidad técnica estaba teniendo en la Europa de la época.


[1] Cf, supra, Krebs, V. Op. Cit. Ese texto termina con una interesante reflexión sobre la pornografía en la línea de evasión que aquí sugiero. Sin embargo, mi experiencia de trabajo con Victor Krebs me hace pensar que él detecta con claridad también que se trata de una tensión compleja en la cual tanto la evasión como la idea de extensión entran en juego.

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6 respuestas a Facebook y Twitter: una nueva forma de experimentar el mundo (IV)

  1. Emilio Novis dijo:

    Encuentro interesante tu interés por relacionar los nuevos medios de comunicación, como el msn, el facebook o el twitter, con el tema de lo sagrado. En el fondo pienso que ninguna acción humana deja de estar directa o indirectamente vinculada con lo sagrado, ya que el hombre es un ser esencialmente religioso, pues desea, como finalidad última, la belleza y el bien (indiferentemente a lo que cada uno considere bello o bueno o incluso si se decide anular esos conceptos, pues no por ello se deja de desear).
    En todo caso, ¿qué especie de belleza ve un usuario en estos medios de comunicación? pues no solo se la utiliza por necesidad. Muchas veces pienso, resulta simplemente ser la misma belleza que uno ve en un juego. Muchas veces también tendrá que ver con el deseo de expandir el prestigio que sirve de alimento a nuestro yo social. Y otras simplemente por la utilidad que brinda para poder comunicarse entre seres alejados, en el tiempo y el espacio. En fin, los móviles, desde ese punto de vista, pueden ser múltiples. Quizá también la mayoría de estos móviles no sean sino formas de uno sólo: evadir la realidad. Si fuera así, estos instrumentos no serían más que nuevas maneras de lograr esa evasión. Pues la evasión no es producto de ellos, sino que ellos son sólo medios fáciles para lograrla. Si no existirián, se buscarían simplemente otras maneras de evasión. Pero, ¿qué significa evadir la realidad? ¿huir de la realidad? y ¿es de verdad de la realidad de lo que se huye? Sólo se huye principalmente de dos cosas: de lo que nos parece horrible o demasiado puro, pues ambas activan el instinto de conservación, al hacernos sentir nuestra propia fragilidad. Así, se huye del sin sentido, que es propio del aburrimiento. El aburrimiento es gris y monótono, horrible; una vida así busca, por necesidad carnal, variedad. Ese es el estado de la mayoría en la actualidad, de ahí pienso, la atracción por estos medios que brindan una gama tan variada, que producen un sentimiento de ilimitación, sucedáneo al de eternidad. No quiero decir con esto que todos los usuarios de estos medios tengan vidas incompletas. Solo es una apreciación general de un fenómeno que involucra muchos factores.
    Pienso que generalmente la gente que es algo adicta (como toda adicción) a estos medios, si es que evade algo, no es una realidad hermosa la que busca evadir, sino algún grado de fealdad. Cuando uno huye de lo hermoso es por mediocridad, en este caso en cambio, se busca huir de la mediocridad.

  2. Raúl E. Zegarra Medina dijo:

    Querido Emilio, agradezco una vez más tu nuevo comentario. Antes de responderte, aprovecho para disculparme por no haber tratado por aquí, aún, el fragmento que mandaste de Simone Weil. Confieso que lo he leído hasta la mitad, abrumado por la premura de otras lecturas; pero creo ya haber encontrado cuando referirme a ese texto, después de colgar la semana entrante unas páginas sobre Marx. Paso ahora tu comentario.

    Lo sagrado puede verse de varios modos, es un concepto voluntariamente lato. En ese sentido, no sé si sea del todo correcto asociarlo a la belleza o a la bondad: en todo casa podrían ser parte del marco, pero no los únicos elementos. Así, matizando tu premisa, varias de las cosas que siguen pueden cambiar. Lo primero que debo decir es que la categoría general de estas entradas ha sido “Lo sagrado y los medios de comunicación”, teniendo en cuenta mi plan de comentar, posteriormente, el libro que lleva ese nombrea, recientemente publicado por la UARM. De tal forma, si bien estas entradas el tema se sugiere, su tratamiento estricto corresponde a mis comentarios de ese libro.

    Ahora, sobre el tema de la evasión de la realidad, sí: esa es una posibilidad. Sin embargo, como lo he tratado de sugerir en las entradas aquí colgadas, me parece más interesante entender que los medios de comunicación pueden implicar una extensión de la subjetividad humana y, de esa forma, podemos hablar más que de evasión del mundo, de complejización o ampliación de sus configuraciones. Ahora dices algo interesante: “Sólo se huye principalmente de dos cosas: de lo que nos parece horrible o demasiado puro, pues ambas activan el instinto de conservación, al hacernos sentir nuestra propia fragilidad. Así, se huye del sin sentido, que es propio del aburrimiento. El aburrimiento es gris y monótono, horrible; una vida así busca, por necesidad carnal, variedad”. Eso me parece sugerente, pero hay una idea que Hiedegger tiene que aquí puede ser valiosa también. Al inicio de “Introducción a la Metafísica”. Allí habla Heidegger de la pregunta fundamental de la metafísica: ¿por qué es el ente y no más bien la nada? En términos más simples, ¿por qué ser en lugar de no-ser? Y el autor menciona que hay tres situaciones que nos confrontan con esa pregunta: la muerte, la excesiva alegría y el aburrimiento. Lo señalo porque hablas tú también del aburrimiento, podríamos hablar también de la algarabía y de la muerte. Lo sugerente de Heidegger considera que esas situaciones pueden convertirse en verdaderos espacios de apertura, no sólo en situaciones de evasión. Lo que quiero decir es que el aburrimiento, por poner un caso, verdaderamente puede llevar a una forma de evadir esta vida por buscar otra en los medios: pasa y no lo niego. Sin embargo, también puede ser una oportunidad para pensar las condiciones mismas de nuestro habitar el mundo. Mis varias entradas sobre el tema han querido proponer esa posibilidad.

  3. Emilio Novis dijo:

    Estimado Raúl:
    Muy atenta tu respuesta. Solo una pequeña concisión. Exactamente al final de mi comentario dejo implícita la posibilidad de que el Internet puede convertirse en una puerta para salir de la mediocridad en la que uno podría encontrarse. Pero eso solo depende de la calidad de cosas que un usuario pueda encontrar ahí, de la existencia de espacios que sean capaces de despertar el pensamiento.
    Pienso que tales espacios existen, pero me temo que la mayor parte del contenido, en vez de despertar el pensamiento, sumerge más aún en la indiferencia. En todo caso, solo las almas que desean una pureza que no creen capaces de imaginar, solo aquellas almas que en medio del sin sentido desean en ese vacío lo imposible, solo ellas tienen una esperanza. Pues la belleza y el bien están ahí siempre, pero no obligan, pues dejarían de ser lo que son; se dan siempre, pero es preciso que uno pida con todo el deseo del que es capaz y auténticamente, en el vacío (pues solo en el vacío la petición es pura, incondicional) para que se den. Por eso los estados desdichados son extremadamente útiles para la obtención del bien, pues ahí hay vacío. Sólo bajo esas condiciones, se esté dentro de la Web o fuera de ella, el bien llega.
    Mencionas también a Heidegger. Dentro del matiz de misterio que siempre envuelve su escritura, sin embargo, pienso que su pensamiento está un poco alejado de lo que digo ahora, al menos en el tiempo en que escribió “Introducción a la Metafísica”. Pero solo un poco. Bien es cierto que Heidegger selecciona tres estados en los cuales el hombre se plantea la pregunta trascendental: la inmensa alegría, la muerte y el aburrimiento. Pienso que no solo el aburrimiento, sino la desdicha en general, estados como la esclavitud, el padecimiento de la injusticia etc., también hacen que uno se pregunte por el sentido de la existencia. Pero Heidegger no parece hallar respuesta a esa pregunta, al menos no en la “Introducción”, porque pienso, en esa época, tampoco conocía las condiciones necesarias para darle respuesta. Platón y san Juan de la Cruz son mucho más precisos al respecto. Según san Juan, un estado como la dicha o la desgracia o la muerte ponen en evidencia que lo que llamamos “yo” es una ilusión. Todos ellos son estados en el que el “yo” está ausente, en el que el universo nos sobrecoge y nuestro “yo” se desvanece. Son estados de vacío. Cuando uno se pregunta “por qué” en esos estados, ese por qué esencial, que reclama el misterio de la existencia, solo se obtendrá la respuesta, según de la Cruz, si se desea la verdad, la verdad total, incondicional y desconocida- que pase por la aceptación del sin sentido y del sufrimiento sin fin- con toda el alma. La respuesta a esa pregunta, según de la Cruz, es el silencio. Pero no el silencio de Heidegger. Sino un silencio que es absolutamente positivo, más positivo que cualquier sonido y melodía. Y ese silencio hiper-positivo es la respuesta. El único sentido de la existencia, de por qué esto y no lo otro es la existencia misma, la belleza misma, porque se sabe entonces, piensa de la Cruz, que la belleza es la única finalidad sin fin, que no necesita justificación para existir, que se justifica por sí misma.
    Emilio Novis.

  4. Raúl E. Zegarra Medina dijo:

    Querido Emilio, una vez más agradezco tu participación, de las más lúcidas de este blog. Esta vez, como casi todas, estoy muy de acuerdo contigo, sin tener demasiado que agregar. Hago más bien dos apuntes de lectura.
    En la próxima semana, calculo, quiero publicar un comentario a un artículo de Juan Carlos Ubilluz sobre “El Dios vivo”, un análisis suyo desde Lacan y algunos más de la presencia de Dios en dos películas de Mel Gibson: La pasión de Cristo y Señales. Me interesa ver qué piensas de esa entrada, creo que tiene ideas interesantes –no estoy de acuerdo con varias– que podemos discutir en relación a lo que has colocado en este comentario.
    Igualmente, después de esos posts, quiero empezar a introducir algunas ideas sobre la teología de la liberación de Gutiérrez en diálogo con otras disciplinas para pensar la cuestión de Dios y de un lenguaje sobre Él. Allí reaparecerá la cuestión del silencia que he esbozado con poco énfasis en otras entradas. Se trata de algo sobre lo cual también me importa saber qué opinas.

    ¡Seguimos conversando!

  5. Rubén dijo:

    dos cosas q no me gustan del twiter:
    1. la autocancelación de la propia intimidad, en donde ese campo de aislamiento del ser humano -siempre necesario- se arrima hasta el último de la existencia del día a día (¿y no es acaso necesario, en un sentido ético, que el ser humano aprenda a vivir momentos de ocio aislado, en los que se pueda encontrar consigo mismo??).

    2. la inmediatez con q el usuario cuelga sus comentarios. quiero decir, son prácticamente escupitajos los que se escriben en el twiter, en el sentido en que son expresión absolutamente inmediata del pensamiento. Ok, admito que aquí puede haber algo q rescatar: siempre puede ser interesante y hasta importante expresarse de esta forma (digo, no todo tiene q ser analizado profundamente antes ser dicho), pero creo q tmb hay un lado malo, creo q el twiter puede cultivar en la gente una racionalidad incapaz de examinar profundamente las cosas, y (acá lo importante) eso implica una incapacidad para poder identificarse con aquello q es diferente a mí, xq si sólo quiero y puedo recibir y emitir cosas tan inmediatas, sólo podré acercarme a aquello q entiendo fácilmente, q es parte de mi forma natural de ver al mundo. allí hay una negación implícita de la diferencia (de lo Otro digamos, en un sentido hermenéutico).

    Claro, mis dos objeciones se aplican a aquel que hace del twiter una obsesión en su vida (siendo esto bastante -demasiado!- común), admito múltiples beneficios q puede traer consigo el uso del twiter (beneficios q no enumeraré porque ya lo haces tú muy claramente en esta serie de post). En todo caso, totalmente de acuerdo con la idea básica q expones sobre estos nuevos medios como nuevas formas de generarnos una experiencia de la realidad.
    lo dejo ahí. me gustó el blog, un saludo.

  6. Raúl E. Zegarra Medina dijo:

    Creo que, en general, tienes razón, Rubén. De todos modos conviene mantener una postura crítica ante lo novedoso, aunque no en el sentido de la censura a priori, sino con la idea de que cualquier cosa debe ser examinada. Tengo la impresión, sin embargo, de que no has logrado captar la esencia de esta presentación. Es verdad que hacia el final recuperas una de las tesis centrales del texto, pero tus dos objeciones me hacen pensar que aún no he logrado que mis ideas te persuadan. Quizá se trate de una limitación mía, claro, y no tuya.

    ¡Saludos y gracias por comentar!

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