El aborto y la esfera pública (u otro asunto de incapacidades) (I)

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En los últimos días se ha desatado en Perú una polémica, más leve de lo que algunos pretenden, en torno a la despenalización del aborto. Digo que es más leve de lo que se supone, porque dudo muchísimo que eso se logre, incluso para los casos limitados en los que se propone. Lo dudo porque los políticos no se suelen quemar con ideas complicadas como esta y porque, además, la mayoría son personas con alguna confesión religiosa (más allá de que la practiquen). Ambas razones son suficientemente poderosas como para que este tema se ponga en lista de espera por buen tiempo más. Sin embargo, creo que es un asunto que merece debate académico y ese es el propósito que me he trazado aquí.

Declaro una cosa clara y convencidamente: estoy en contra del aborto. Pero como diría un profesor amigo, estoy más en contra de aquellos que se oponen y de cómo se oponen al aborto. En las líneas que siguen, quiero hacer un esfuerzo por plantear algunas ideas sobre esta materia y, sobre todo, un esfuerzo por sugerir el modo en que creo se debe abordar esta cuestión en la esfera pública. Añado que cuando aludo a “incapacidades”, lo hago en el mismo sentido que lo hiciera en mi “Un dogma del catolicismo…”: me refiero a las inconsistencias argumentativas que se derivan de la falta de claridad sobre algunas premisas. En ese sentido, me interesa reconstruir a través de la presentación de algunas tesis el centro de lo que para mí es un malentendido conceptual. Yo no soy experto en medicina, ni mucho menos, así que no me arrogo la autoridad de la ciencia. Mi deseo es hacer una exposición de argumentos con el deseo, muy pragmatista, de “esclarecer nuestras ideas”.

Les confieso que no quería escribir sobre esto. Y aunque detesto (y eso es decir poco) a Cipriani y a Rafel Rey (tengo un cerro de razones, pero las personas bien informadas no creo que las necesiten) y quería por ello ofrecer algunos argumentos para poner evidencia lo malo de los de ellos, no quería hacerlo porque es un tema polémico y porque me suelen interesar cuestiones de orden más teórico. Sin embargo, hoy pasó algo que me animó mucho. Un sacerdote amigo mío (espero que lo siga siendo después del post :P) participó en un debate sobre el tema organizado por Radio Capital (a todo esto, saludo tremendamente esa iniciativa). Como le comenté a algunos amigos por el Facebook, creo que su contendora en el debate (una especialista en temas de salud reproductiva, cuyo nombre no recuerdo, lamentablemente) le ganó por KO técnico. Lo más interesante, sin embargo, es que no creo que le hayan ganado la partida por que esté equivocado (además se trata de un hombre inteligente por el cual guardo respeto), sino porque eligió una pésima estrategia para argumentar.

En lo que sigue, propondré algunas tesis que considero tienen suficiente fuerza como para convencer a mis amigos católicos de que la estrategia para argumentar no puede ser la de “Dios nos dio la vida y no podemos decidir sobre ella”. Sea esto cierto o no (creo que lo es), ese argumento genera, en el mejor de los casos, la ternura que ofrece lo cándido (como el caso de una pequeña que llamó por teléfono durante el debate); sin embargo, cuando se debate en serio, una afirmación así no sirve de nada. Tengamos cuidado, no se trata de negar la propia fe, sino de articularla en un entramado que va más allá de las puertas de nuestra parroquia de barrio.

***

Tesis 1: “Vivimos en una sociedad con diferentes concepciones de la vida buena”

Creo que esta afirmación es innegable. El mundo, contra lo que quisieran algunos nostálgicos, es hace mucho un mundo plural. Existen personas que piensan diferente; pero, sobre todo, ya no existe la posibilidad de imponerle a alguien que piense como lo hace el Gobierno o la Iglesia o la institución oficial de turno. Piensen en la famosa tríada aristotélica: para A la mejor forma de vivir consiste en entregarse a los placeres (“de la carne”, si quieren usar jerga obsoleta); para B, dedicarse a la política; para C, entregarse a la especulación teórica. Como ven, se trata de un buen ejemplo de a qué me refiero (podríamos poner miles más): una pluralidad de opciones distintas de cómo se ha de vivir la vida. En el presente, nadie puede condenar una de estas posiciones. A lo mucho se podrá decir que una es mejor que la otra, lo cual es perfecto y nadie objeta. Nadie lo hace, justamente, porque la libertad de expresión es otra de las grandes victorias de este mundo plural.

Pero llegar a esto presupone la famosa tesis del “desencantamiento” del mundo, a saber, la idea de que el mundo ya no se concibe mágico-religiosamente. Lo que prima es la razón ilustrada, la autonomía, la libertad de pensamiento. Este es un tema que ha sido estudiado con diferente tino por los más importantes teóricos políticos del siglo XX (y mucho antes, obvio, por Hobbes, Locke, Rousseau, Kant, etc. que son los precursores, desde la filosofía, de este movimiento): pienso en los que más conozco: John Rawls, Charles Taylor, Michael Walzer, etc. Cada uno a su manera reconoce esta pluralidad y no la ve como un problema, sino como una cuestión que de hecho existe y que tiene un valor positivo en la medida en que rompe con el autoritarismo de la visión única del mundo, del teocentrismo o eclesiocentrismo medievales. Uno de los pocos autores que ve con recelo esto y que pretende volver, de algún modo, a lo anterior, es Alasdair McIntyre. Sin embargo, su posición, ya lo he dicho en otras ocasiones, me parece débil y poco interesante. En todo caso, resumo, lo que tenemos como dato empírico es la pluralidad y lo que toca examinar ahora es cómo lidiar con ella. Analizaré eso en el próximo post.

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12 respuestas a El aborto y la esfera pública (u otro asunto de incapacidades) (I)

  1. Zimmerman dijo:

    Hola, Raúl, estoy también últimamente algo interesado en el tema del aborto, y cómo abordarlo desde una teoría ética.

    Como es característico de tus posts, nos dejas en suspenso para el siguiente, y si bien parece que seguirás examinando de forma crítica las más comunes posiciones que se oponen al aborto, espero que no dejes de mencionar por qué es que tú te opones, o al menos, precisar si es que te opones a su legalización, o sólo de forma personal.

    Saludos.

  2. Raúl E. Zegarra Medina dijo:

    Jajaja, bueno lo hago por una cuestión de espacio. El buen castor ex machina siempre me recomendó que no hagamos posts muy grandes. Los filósofos estamos acostumbrados a leer mucho, pero en los medios virtuales no parece ser buena idea hacer cosas muy largas. Te anticipo que no estoy en contra de la legalización en casos puntuales, pero eso debe ser argumentado. Espero que mañana pueda colgar una segunda parte y hacer lo mismo con una tercera hacia el lunes. Como sabes, toma tiempo escribir algo decente con nuestra agitada vida de filósofos jaja.

  3. Althelmus dijo:

    Agustín de Hipona (siglo IV) y Tomás de Aquino (siglo XIII), los dos teólogos más influyentes en la historia de la teología católica, hablaron de esto sin conocimiento científico, especulando. Decía Agustín: Según la ley cristiana, el aborto no se considera homicidio en fase temprana porque aún no se puede decir que haya un alma viva en un cuerpo que carece de sensación. Eso que Dios lo determine y que la ciencia lo explique….
    Claro, y el poco tino Tomás de Aquino desde su posicion sutilmente machista, opinaba que el alma no se recibía en el primer momento, sino más tarde. Y era de los que fijaba la “infusión del alma” en 40 días si iba a ser niño y más tarde, a los 80, si sería niña. Para Tomás de Aquino, la mujer era un “hombre fallido”. (machismo maquillado)
    No es fácil entender a fondo la intolerante y severa insistencia de algunos clérigos cuando se oponen a todo aborto y en cualquier circunstancia. Además de las razones derivadas de la tradicional misoginia eclesiástica, del deseo de controlar la sexualidad de las mujeres o de frenar su libertad de conciencia.
    El consejo que deberíamos dar a cualquier muchacha que ha sido violada es: vaya de inmediato al ginecólogo y haga el tratamiento. No espere a que el niño se forme en su seno. Éste es el consejo que yo recibí de mi profesor de moral hace unos cuantos años.
    La inmensa mayoría son “abortos masculinos”, abortos provocados por la irresponsabilidad de los hombres, por su violencia, por su sexualidad basada en el abuso de poder. Las iglesias y los gobiernos que tanto persiguen el aborto de las mujeres, que las penalizan y condenan, harían bien en luchar por prevenir y erradicar el aborto masculino, el principal causante de casi todos los abortos.
    Algunos argumentan que si el aborto se despenalizara, habría una total promiscuidad sexual. Y que si se legalizara el aborto post-violación habría más violaciones sexuales. Tras estos pensamientos se esconde una visión de la sexualidad humana forjada en milenios de “cultura patriarcal y machista”. No sabemos, ni siquiera nos imaginamos, cómo viviríamos los seres humanos nuestra sexualidad en sociedades con equidad entre hombres y mujeres. Es la cultura machista, expresada en una sexualidad vivida como un ejercicio de poder y de dominio y no como un juego donde se comparte y se ama, la causa de muchos embarazos forzados y, en consecuencia, de muchos abortos. Es esa cultura machista la que debemos analizar y superar si queremos evitar el aborto.
    Y si ustedes no lo sabian, pues ya es hora que lo sepan, la única referencia al aborto en todos los libros de la Biblia tiene solamente un contenido legal-judicial, no un contenido moral: Si unos hombres, durante una pelea, golpean a una mujer embarazada provocándole un aborto, sin que muera la mujer, serán multados según lo que imponga el marido ante los jueces. Si la mujer muere, pagarán vida por vida. Ojo por ojo, diente por diente. (Éxodo 21,22-25)
    En ninguno de los libros del Nuevo Testamento encontramos alguna referencia al aborto. Ni en la palabra de Jesús en los evangelios ni en las cartas de Pablo o de otros apóstoles, tan llenas de abundantes normas de conducta.
    Disculpenme nuevamente si mi posicion es mas polemica que el mismo tema puesto en tapete, pero yo creo que debmos caminar mirando hacia adelante, mirando a quienes nos acompagnan y nunca de espaldas a la realidad….. La vida es un derecho o un deber???? mi gran interrogante///// espero no ser excomulgado prontamente jajaja
    su amigo… Desde Jerusalen Althelmus….

  4. Raúl E. Zegarra Medina dijo:

    Estimado Althelmus, quedo muy gratamente sorprendido por tu “polémico” comentario. Me parece que planteas con lucidez una de las aristas del problema y estoy muy de acuerdo contigo. Eres muy claro y consistente en el punto. Estoy muy convencido de que este tema tiene que ver con una cuestión severamente patriarcal y que mucha de la jerarquía eclesial es demasiada obtusa de mente y no comprende ni un ápice de lo que está pasando. Es una verdadera pena, porque se cree que en el nombre de Dios se puede decir cualquier cosa. La defensa de la vida es algo que tiene un valor innegable, pero no en todos los casos se puede apelar a esa idea “a secas” sino que ella debe ser matizada y bien explicada. Yo aún no termino de desarrollar este punto, pero creo que le dedicaré más entradas de las que pensaba dado mi interés y la interesante información que he encontrado en artículos especializados.

  5. Fr. Gustavo Moreno dijo:

    Yo también estoy muy de acuerdo con la parte del comentario de Althelmus en la que explica las razones machistas de la mayoría de abortos y la necesidad de hacer algo en contra de ese tipo de abuso de la mujer, que puede causarle severos traumas.
    Lo que no estoy tan de acuerdo es en argumentar que en la Escritura no dice nada contra el aborto, la prohibición divina de dar muerte incluye a los que aún no han nacido; pues la Escritura ya los considera personas humanas, esto se ve en la vocacion de Jeremías “antes que te formaras en el seno de tu madre te conocía”, en la vocación de Pablo “Aquel que me eligió desde el seno de mi madre” y en los salmos que hablan de un Dios que forma los huesos y teje las entrañas en el seno materno; sin tener en cuenta los testimonios de los primeros cristianos (Didajé, Carta de Bernabé: s.I) y la unanimidad casi total de los cristianos de todas las confesiones en que la revelación prohibe el aborto.
    Me parece que, si se quiere argumentar que la Revelación no condena el aborto, no es suficiente afirmar que la Escritura no usa esa palabra, sino que no está incluido por ella dentro del homicidio.
    Pero estos son temas que se abren un poco de la relación Religión-Estado, que creo que es la central aquí, así que perdón por el excursus.

  6. Raúl E. Zegarra Medina dijo:

    Bueno, ahí debo decir que mi conocimiento de la Escritura es más limitado que el de ustedes, sin duda. Lo único que diría a favor de Althelmus es que los ejemplos que colocas son de orden más poético o retórico. Significativos, sí; pero creo que Althelmus apunta a alguna especificación positiva sobre el aborto. Si somos más coherentes habría que decir: a) Lo que diga la Escritura no puede ser un argumento sobre el aborto cuando se debate en el Congreso su despenalización (por eso creo que la estrategia de Giancarlo en la radio fue muy mala) y b) en todo caso, las apelaciones que haces, por más sentido teológico que tengan, no apuntan al tema del aborto y, por ello, creo que sobreinterpretas un poquito.

  7. Fr. Gustavo Moreno dijo:

    Te doy la razón, Raul, en cuanto que no es argumento en un foro público donde están incluidos los no creyentes y en que, per se, esas citas no dicen nada contra el aborto. Lo que quería explicar al citar esas frases de la Escritura es que ella sí considera al concebido como persona humana: para explicar que Dios ha llamado o elegido desde el inicio de la existencia, no se dice “desde que nací”, sino “desde el seno de mi madre”. Y, si la Escritura considera persona humana al niño en el vientre, también está bajo el amparo del “no matarás”. No quiero con esto obviar toda la problemática de las mujeres que sufren embarazos no deseados; pues hacerlo sería unilateralizar el problema, lo cual es injusto con la realidad (y con las mujeres), sólo quiero aportar luces sobre el estatuto del aborto en la Escritura, pues el tema ha sido puesto sobre la mesa.

  8. Althelmus dijo:

    Prima di tutto, congratulazioni per il passaggio della depenalizzazione dell’aborto nel Peru. Carissimi fratelli, ho letto tutti i suoi commenti, veramente dice quello che pensa ognuno, adesso vado io:
    Antes quisiera contestar a Fr. Gustavo: Creo que a pesar de tener la posibilidad de hacer un estudio historico – critico de la Sagrada Escritura, seguimos cayendo en literalismos. Aunque nada en la abundantísima legislación que aparece en los libros del Antiguo Testamento ni en ningún mensaje de los profetas ni en ninguna palabra de Jesús o en las cartas de los apóstoles a las primeras comunidades hace referencia a la interrupción del embarazo para condenar o sancionar esta práctica, el catecismo católico (lo digo con mucha pena) y los grupos que se oponen tenazmente a la interrupción de cualquier embarazo afirmando que es un pecado grave, usan textos bíblicos cuyo sentido sacan de contexto e interpretan con un grueso literalismo.
    Algunos de los textos bíblicos que mencionas son: Isaías 49,1; Salmo 139,13-15; Jeremías 1,4-5. Estos tres textos y algún otro similar se refieren al destino de los grandes hombres de Israel: el rey David, los profetas Isaías y Jeremías, “desde antes de nacer”, “desde el vientre” y “desde las entrañas” de sus madres. Los grupos opuestos a la interrupción del embarazo deducen de estas expresiones simbólicas y metafóricas un principio “científico”: que la vida humana comienza en la “concepción” (este termino comienza con el Dogma de la inmaculada concepcion) en el mismo instante en que óvulo y espermatozoide se fusionan. Deducen que Jeremías ya era Jeremías en el vientre de su madre y que Isaías ya era quien iba a ser en el momento de la fecundación. También sacan de contexto el texto, igualmente simbólico, de Isaías 66,9, referido al nacimiento de todo el pueblo de Israel. Les recuerdo que estos pueblos de Jerusalen, son otra cultura, aqui es muy diferente hoy y hay que imaginarse un poquito mas, como fueron aquellos tiempos cuando fueron escritos los textos Sagrados que hoy conocemos. Ademas creo oportuno hacer/me las preguntas siguientes:
    ¿Qué vida le espera a quien está por nacer si nace con una enfermedad congénita? ¿Qué riesgo corre la vida de una mujer embarazada por razones de su enfermedad crónica, de sus problemas de salud? ¿Qué oportunidades de vida ―estudios, trabajo, relaciones― se le truncan a esa adolescente embarazada violada? ¿Qué origen violento y de abuso tiene la vida que inicia en el vientre de esa niña, de esa muchacha?
    ¿Debe morir para “no matar” una mujer que padece una grave enfermedad, que queda embarazada y que sanaría con una operación en la que se perdería el feto? ¿Debe dejar huérfanos a sus otros hijos? ¿Es matar no dar vida a un feto que tiene una enfermedad incurable, con la que tendrá que sobrevivir dolorosamente toda su vida? ¿Debe venir a la vida para sufrir y para hacer sufrir a quienes lo cuiden? ¿Es matar no dar vida a un feto que tiene una grave malformación cerebral en una familia pobre que no podrá atenderlo, en una familia donde ese niño será una carga insoportable para sus padres y hermanos? ¿Es matar no dar vida a un feto con una enfermedad incurable si su padre y su madre tienen miedo a lo que esa dolencia condicionará para siempre sus propias vidas?.
    ¿Es matar no dar vida a quien fue fruto de violencia y de violación y es rechazado desde el vientre de su madre? ¿Es matar no dar vida a quien es fruto de la violación de una niña? Todas estas preguntas muestran que el dilema es entre vida y vida. Y que cada caso es diferente y requiere de una reflexión diferente. Claro que seria mejor otros temas en debate. Y que en cada caso debe haber libertad para decidir responsablemente sobre la vida. Y la pregunta del millon de dolares se me vino a la cabeza: “la vida es un derecho y un “deber” (dado por nosotros)”????
    Por tratarse siempre de un dilema entre vida y vida, por estar en juego la vida y la libertad, cada caso de embarazo no deseado y cada decisión sobre interrumpirlo o no, está siempre rodeado de preguntas vitales, de respuestas no fáciles. Lo más cristiano es respetar las respuestas que cada mujer o cada pareja, en conciencia y responsablemente, dan a su propio caso. Ninguna mujer, aun cuando defienda la interrupción de su embarazo, debe ser etiquetada como pro-abortista o debe ser juzgada o condenada.
    Fr. Gustavo, recuerda que la Escritura no utiliza el termino “Persona (πρόσωπον) Humana” Yo creo ademas que si hablamos de “persona humana”, entramos a otro mundo de preguntas, como estas: cuándo empieza a ser humana la vida, la pregunta “religiosa” es cuándo Dios “infunde el alma” en el cuerpo de un ser humano. Esta pregunta tiene diversas respuestas en las distintas religiones y ha tenido también variadas respuestas a lo largo de la historia de la teología cristiana.(mil disculpas por meterme en otro tema)
    Al menos todo lo expuesto anteriormente es mi punto de vista, lo hago apelando a que en alguno de los temas anteriores trataban ustedes sobre lo que estamos propensos a equivocarnos, espero no equivocarme demasiado con estas opiniones propias de mi demasiada juventud e ignorancia para tratar temas que tienen muchos dilemas.
    Desde Gerusalemme Althelmus… salutti a tutti voi

  9. Raúl E. Zegarra Medina dijo:

    Lo primero que diré, Althelmus, es que estoy de acuerdo con tu crítica a Gustavo. Le hice una parecida hace un par de días: el asunto problemático radica en una sobreinterpretación del texto bíblico. De ningún modo esos textos apuntan a ese tema y creo que Gustavo exagera, a pesar de los matices que ya ha hecho. Con lo demás estoy de acuerdo. Creo que la posición tan severa de la Iglesia no responde necesariamente a la defensa de la vida, sino a la defensa de “dogmas” (en sentido lato, preciso). Es decir, se defiende el derecho y el deber de conservar la vida en todos los caso, pero se vuelve un legalismo vacío cuando estos derechos y deberes no se contextualizan y ven la situación crítica de cada mujer, el dolor, el sufrimiento. ¿Aún se creen mis hermanos con hábito poseedores de la verdad? En materias tan delicadas, sólo Dios puede juzgar, la visión de los seres humanos es limitada y no tenemos derecho a castigar con la censura a aquellas personas que deciden abortar por lo apremiante de las circunstancias; pero, si esto puede ser tema de debate, ya casi no tiene sentido que lo sea el tema de la despenalización. Me explico: podemos dudar en materia de fe, esto se entiende; pero ¿tenemos derecho a imponer nuestras dudas a quienes no creen? Eso es tan absurdo que pensar que esta polémica tiene potestad de imponerse en la esfera pública es un despropósito tal como creer que el Estado debe garantizar la salvación de las almas. En el fondo, sospecho, el primer problema no hace sino reproducir el deseo que de el último no se hubiese extinguido hace algunos siglos.

  10. Joel dijo:

    I apologize for writing in English. For me to write in Spanish would simply mock one of the most beautiful languages this world has ever known, thus, I’ll resort to my barbaric English (which, if you study the history of English, it comes from barbarians!).

    I don’t think the issue of abortion is one of “religion vs. secularism.” In fact, I don’t think abortion laws should have anything to do with religious convictions. I say this being a Christian, but I think I would chalk abortion up to “natural law.”

    For instance, in the United States (or Peru) are laws against murder based on the Bible? Does Enlightenment thought or any other accepted modern philosophy allow for the killing of an innocent human being? If not and if we accept that it is always wrong to intentionally kill an innocent human being (with few exceptions), then the issue of abortion is quite easy to discuss.

    If the killing of an innocent human being is wrong, then the abortion debate is as follows:

    If what is in the womb is a human being, then there is no justification for murder (with exception to health of the mother). If what is in the womb isn’t a human being, then there is no reason to prohibit abortion in any case.

    I’ve written about this on one of my sites “Virtus et Vita” (Virtue and Life) on dealing with intrinsic human value: http://en.wordpress.com/tag/intrinsic-human-value-series/

    Feel free to take a look, but I feel it offers a strong case for why anyone from the Pope to an atheist must be anti-abortion.

  11. Raúl E. Zegarra Medina dijo:

    Dear Joel, thanks for your answer (and for your generosity with our language). I’m going to make my response in Spanish, but –if you need a translation– send me an e-mail.

    Yo sí creo que el problema del aborto tiene una dimensión relevante en el ámbito del debate “secularización-religión”. No creo que allí se agote el asunto, pero creo que esa es una dimensión importante del mismo. Ahora bien, hay mucho que se puede decir sobre el “natural law issue”. Lo primero, es que yo objeto la idea de una ley natural. No porque ella no pueda existir, sino porque me parece un argumento insostenible y que, además, no es la base, en ningún lado de la leyes positivas de un pueblo. Luego, no hay razón para apelar a una suerte de “ley natural” para decir que matar está mala siempre y, de hecho, no creo que matar sea reprobable siempre. Then, the issue of abortion is a little more complicated than your suggestion. Y, por ello, la forma reducida en que pones el asunto es más que objetable. Yo comparto tu argumento como crisitiano, pero lo critico como filósofo porque es bastante incosistente. De todos modos, la mejor crítica no es mía, sino de una importante filósofa americana que tú debes conocer, Joel: Judith Thomson en su artículo “A defense of abortion” (1971, artículo que empezaré a comentar la próxima semana). Creo que su posición es bastante sólida y pone en evidencia la debilidad del argumento, al menos tal como lo presentas. Aquí el link: http://spot.colorado.edu/~heathwoo/Phil160,Fall02/thomson.htm

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