“Una defensa del aborto”: la versión de Judith Thomson (IV)

Sigamos adelante con el artículo de Thomson. Hasta ahora hemos dicho varias cosas, pero en la tercera sección del texto, la autora hace una entrada importante: la problematización del derecho a la vida. Como ella bien dice, se asumido sin más la noción del “derecho a la vida” y, efectivamente, nuestro sentido común nos hace conceder que todos tenemos derecho a vivir. Sin embargo, ¿esta afirmación se sostiene por sí misma? Para Thomson, el haber asumido este derecho de modo irreflexivo está a la base de buena parte del debate sobre el aborto.

Ella pone un ejemplo, gracioso como los que suele utilizar, pero que pinta bien el asunto en cuestión. Con breves alteraciones, lo transmito. Imagínense el siguiente caso: usted, lector, está gravemente enfermo y sabe que morirá a menos que el mítico Tongo toque su afiebrada frente. Recuérdelo bien, si Tongo no toca su frente, sencillamente, morirá. La pregunta inmediata es, ¿podemos exigirle eso a nuestro histriónico personaje?, ¿podemos decir que tenemos el derecho de que Tongo nos toque y cure? La respuesta obvia es que no: nada obliga a Tongo a salvarnos la vida. Ahora, este ejemplo es un poco menos fuerte ya que, simplemente implica omisión; sin embargo, el caso del violinista sí implicaba una acción positiva: desconectar al violinista conduciría a su muerte inevitable. Si me desconecto del violinista, lo mataré sin duda. ¿Eso me convierte en un homicida con responsabilidad penal? Thomson piensa que no: al no haber obligación de por medio, el no tenía derecho a exigirme el respeto de su vida por encima de la mía. Entonces, repito, aquí el asunto consiste en no ser ingenuos con la noción de “derecho a la vida”. Obviamente todos lo tenemos, pero no podemos plantearlo como un absoluto. Las circunstancias que intervienen en este tipo de cuestiones son determinantes. Parafraseando al maestro Yoda, nunca debemos hablar en absolutos.

En el fondo, el tema del derecho a la vida tiene que ver con un tema de justicia. Volviendo a nuestro ejemplo, matar al violinista en el caso descrito no implica una acción injusta. Así, si hubiese que decir algo más preciso sobre esta materia, lo que tocaría decir es que “el derecho a la vida no consiste en el derecho a no ser matado, sino en el derecho a no ser matado injustamente”. Matar a alguien sin injusticia supone, entonces, que no hemos violado su derecho a la vida. Este, como se imaginarán, es el núcleo del argumento de la autora a favor del aborto.

Aquí hay que distinguir, sin embargo, formas distintas de argumentación ya que hay modos distintos de concepción. El caso de un acto de abuso sexual, por ejemplo, es un caso “más sencillo” de tratar. Claramente es análogo al del violinista y en tanto tal, Thomson parece habernos dado una respuesta contundente, salvo que apelemos a criterios confesionales. No obstante, hay también situaciones en las cuales la concepción deriva de un acto voluntario. Pensemos en el caso de un encuentro sexual casual de una noche. El calor del momento llevó a tener sexo sin usar algún método anticonceptivo (o fácil eran católicos conservadores y decidieron no usar ninguno :P) y la mujer queda embarazada. ¿Se puede aplicar para este caso el mismo criterio que hemos usado para el primero?

El argumento de los pro-vida es que no. Hay notoriamente elementos nuevos. La idea es que ese “descuido” de la madre implica un acto responsable. La mujer, al no usar algún método de anticoncepción, dejó abierta la posibilidad del embarazo y al este darse, ella debe asumir la responsabilidad de su “descuido”. Sobra decir que estoy hablando de personas que conocen las implicancias de un encuentro sexual y que están informadas sobre métodos anticonceptivos. Se trata, pues, de un caso distinto. Thomson pone el siguiente ejemplo. Imaginen que están en sus casas y que de pronto sienten mucho calor, ese calor intenso que tenemos en Lima a veces, por ejemplo. Por esa razón, deciden abrir de par en par una ventana o incluso las puertas para permitir el ingreso de aire. Ahora imaginen que después de haberlo hecho, entra un ladrón sin que lo noten y les roba sus bienes más valiosos. Thomson se pregunta, ¿es culpa de ustedes que eso haya pasado? La respuesta es claramente no. Se puede decir que uno debió ser más precavido y, en efecto, tendrían razón; pero pasar de allí a decir que la persona robada es responsable es un error lógico. Es como cuando algunos infelices (mujeres, incluso) dicen ante un caso de abuso sexual: “pero para qué se pone falditas tan cortas, está invitando a que la violen”. No señores, nunca alguien invita a que lo violen. Dejar esa lógica perversa y esos argumentos imbéciles ayudaría a que veamos un poco mejor la gravedad de este asunto.

Sea como fuere, lo que la autora quiere señalar con firmeza es que hay casos y casos. Su tesis es que, al menos en algunas circunstancias, hay fuertes elementos de juicio para decir que la práctica del aborto no implica matar de modo injusto a una criatura. Hay casos, cree ella, en que sucede exactamente lo contrario. No pensemos que es una abortista militante sin criterio. Algunas inteligencias famélicas suelen pensar que las cosas son o blancas o negras: lamentablemente para ellas, nuestro mundo vive encantado con el gris, ese gris panza de burro de la Lima de Bryce.

Ahora, esto nos da contexto para diferenciar injusticia de indecencia moral. Volvamos al caso del violinista y cambiemos el escenario. En esta nueva versión, el violinista sólo necesita estar conectado a ti por una hora, nada más que eso. Igual has sido raptado, igual se te ha conectado sin tu permiso, etc. Thomson piensa que en esta nueva situación, desconectarte no sería un acto injusto; pero sí moralmente indecente. Es cierto que él no tiene ningún derecho respecto de ti; sin embargo, esa sola hora le salvaría la vida. En esas condiciones, a pesar de todo, no ayudarlo sería un acto de crueldad, pero no una acción injusta.

Esto vale igual para el caso de un embarazo no deseado (y también para el de Tongo, por si lo habían olvidado), un caso grave incluso, como el de una violación. Una mujer, con todo el sufrimiento detrás del abuso sexual sería moralmente indecente si decide abortar aún sabiendo que ese niño podrá venir al mundo si la mantiene en su vientre por una hora. Otra vez, si aborta no cometería una injusticia, ya que el niño no tiene derecho sobre la madre; pero se trataría de un acto moralmente reprobable. Esto es tremendamente importante, porque mi interés filosófico en este tema no es convencer a mis amigos católicos de que el derecho a la vida es una cojudez, como diría un conocido obispo en relación a otra materia. Mi único interés filosófico es del esclarecer la argumentación que debería introducirse para discutir esta materia en la esfera pública. El terreno de lo público es un terreno básicamente de justicia, no de moral. Esta es una posición discutible, claro; pero es la que yo sostengo. De hecho, para poner un caso, la mezcla de estas dos cuestiones hace que nuestro pobre amigo, el Pezweon, siga sin haber sido registrado en Indecopi (en una resolución que ostenta una enciclopédica estupidez, sea dicho de paso). Mucho se puede discutir sobre esta materia, conozco bastante bien las objeciones a mi postura (para que no se crea que es una valoración arbitraria). Sólo preciso que he dicho básicamente, no exclusivamente de justicia.

Esta entrada fue publicada en Aborto: discutiendo con buenas razones, Política y secularización y etiquetada , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a “Una defensa del aborto”: la versión de Judith Thomson (IV)

  1. Zimmerman dijo:

    Hola Raúl, no me quedó claro el siguiente salto en la argumentación:

    “Thomson piensa que en esta nueva situación, desconectarte no sería un acto injusto; pero sí moralmente indecente.”

    Se entiende por qué no es un acto injusto, pero eso no descarta que además, puede también NO ser moralmente indecente; o sea, que lo sea parece depender de que Thomson lo piense así. Es cierto que cualquier persona decente pensará que es una crueldad no darle esa hora de tu vida al violinista, mientras que al mismo tiempo no pensarían lo mismo si en vez de una hora, el tiempo fuese de, no sé, 5 años. Pero no queda claro por qué hacemos esta diferencia, o en otras palabras, qué valores están detrás?

    En todo caso, me parece también absolutamente necesaria la separación de la esfera del derecho de la de la virtud, por ponerle un nombre, cosa que he venido argumentando de forma distinta en un par de posts en mi blog.

  2. Raúl E. Zegarra Medina dijo:

    Fino lector, mi querido Martín. Pues yo diría que, en efecto, Thomson muestra su parecer en esa materia. No hay, como notas, una secuencia lógica que permita decir que en esas nuevas condiciones el acto es moralmente indecente: se trata de una mera apreciación. Me interesa notar, sin embargo, que la autora probablemente no pretendió esforzarse tanto en ese lado del asunto porque lo central estaba en dejar claro que no se trataba de un acto injusto. ¿Qué valores están detrás? Probablemente el sentido común, nada más que eso. Ahora, aunque el sentido común es lo mejor repartido, como decía Descartes, eso no lo hace suficientemente sólido como para pasar como argumento. Quizá Thomson debió trabajar más la idea de la indecencia moral.
    Voy a revisar tu blog, y cualquier cosa te comento allí.
    Un abrazo!

  3. Magdalena dijo:

    Por qué tienes que utilizar en tu caricatura una foto del presidente Chávez, con eso le quitas seriedad al tema…

  4. Raúl E. Zegarra Medina dijo:

    Dos cosas. La primera: es claro que no conoces al personaje de la foto: es Tongo, un cantante peruano; no Chávez. La segunda: yo no soy un “pro” seriedad excesiva, creo que el humor es muy útil para estos temas.

  5. Pingback: ¿Debería el Papa Francisco reconsiderar su posición sobre el aborto? | Sagrada Anarquía

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s