Terrorismo mediático y la miseria de la derecha

Este artículo es una cuestión de principios, no de preferencia electoral. Mi candidato favorito es Gonzalo Alegría, aunque guardo simpatía hace mucho tiempo por Susana Villarán. Sin embargo, y a pesar de ello, siento que vale la pena escribir algunas líneas sobre los últimos sucesos, porque esta campaña está mostrando cosas realmente lamentables.

Yo soy un seguidor atento de la política hace muchos años y he visto el desempeño de Lourdes Flores hace muchísimo tiempo. Siempre he guardado respeto por ella y me había parecido una mujer decente, además de inteligente y, sobre todo, honesta. Me parecía una digna representante de la derecha, una derecha cuyas ideas no comparto en muchos niveles, pero cuya existencia es fundamental para el funcionamiento democrático de toda nación. Su partido –el PPC–, además, es una antigua fuerza de la política nacional y, de suyo, su antigüedad ya tiene algo que decirnos: se trata de un movimiento que tiene arraigo en la gente –un sólido 25% de la población, aproximadamente, constituye su núcleo duro– y respeto por los valores democráticos. Así como el APRA y Acción Popular, se trata de un partido con historia y, en virtud de ello, un partido que podemos juzgar por sus acciones. Mi juico personal, en el balance, había sido siempre positivo. La campaña de estos últimos días, no obstante, me está haciendo retroceder fuertemente. Y si mi posición es compartida, lo que Lourdes Flores y sus asesores están haciendo con el PPC es en el fondo un atentado gravísimo contra la democracia: están mancillando el nombre de un importante partido de derecha, casi condenando a los peruanos a legitimar la derecha autoritaria no sólo por el fracaso continuo del PPC, sino por su hipocresía y doble moral en esta campaña.

Son dos los sucesos que quiero comentar y ambos se enmarcan en la mentira deliberada de una candidata y un partido que han perdido los papeles y que han decidido quemar sus últimos cartuchos levantando falso testomonio con tal de sembrar terror en la gente.

1. El cierre de los Hospitales de la Solidaridad:


Lo que ha sucedido aquí no sólo es lamentable, sino que es un acto de hipocresía. Lourdes Flores ha salido a confrontar a Villarán porque esta última, según dice la primera, habría dicho que iba a volver los HDLS parte del sistema de salud y, por ello, les quitaría todo su valor (la rapidez y la eficiencia). Villarán negó inmediatamente la interpretación malintencionada e indicó que lo que se integraría sería básicamente la historia médica de cada paciente, con la finalidad de que el servicio funcione mejor y con más perspectiva sobre la salud del paciente. Además, Villarán ha usado el servicio y conoce de sus virtudes: achacarle, como lo hizo el alcalde Castañeda, que está sentenciando a muerte a los HDLS es una vil mentira. Pero, claro, la cosa se suelta en el imaginario de la gente y la mentira cala, queda.

Pero hay dos elementos extra que agravan este asunto. Por un lado, algo que ya se sugirió: la intervención de Castañeda. El alcalde, que debería mantenerse neutral, ha tomado partido manifiesto bajo la premisa de que está defendiendo la continuidad de sus obras. Lo dudo mucho, lo que defiende es la continuidad de la falta de transparencia. Al igual que el presidente García, ha tomado partido indebidamente por Flores Nano y parece que a nadie le importa. La intervención de Castañeda, además, se dio en el contexto de una “extraña” coincidencia: las casi paralelas declaraciones –con la misma mentira– de Flores Nano y el reparto masivo de cerca de un millón de volantes que difamaban a Villarán, afirmando que cerraría los HDLS. Campaña de terror, pues. Montada directa o indirectamente por el PPC, una verdadera lástima y la evidencia de la miseria, incluso de la de nuestra mejor derecha.

Lo más aberrante, no obstante, no quedó allí. La madrugada del día de hoy, funcionarios municipales colgaron en varios puentes de la Vía Expresa carteles con la siguiente inscripción: “No al cierre de los Hospitales de la Solidaridad. No a Susana Villarán”. Lo increíble de esto, justamente, es que el cartel fue montado, casi indudablemente, por funcionarios municipales (vean las imágenes: el camión del Municipio Metropolitano está cerquísima), aunque esto se niegue cantinflescamente. No sólo eso, el cartel mismo tiene la distribución de colores y el formato que la Municipalidad da a las obras de Castañeda. Un verdadero escándalo: ahora resulta que pagamos impuestos para pagar los costos de la difamación de una candidata poco agradable para el alcalde y su compañera Lourdes Flores. Realmente vergonzoso.

Finalmente, y por eso decía que estamos ante una acto lamentable, pero además lleno de hipocresía, habría que tener en cuenta, como recordó Rosa María Palacios desde hace dos días, que los planes de gobierno del PPC-UN y Fuerza Social dicen básicamente lo mismo sobre el tema de la integración de los HDLS al servicio de salud general. Más claro, aunque fuese cierto que Susana quiere eliminar los HDLS –lo que es falso– el plan de gobierno de Flores Nano dice lo mismo. En conclusión, no sólo mienten deliberadamente, sino que ni respetan lo que tienen por escrito. Recomiendo a todos que vean la entrevista de Rosa María Palacios a Flores Nano, sale hoy a las 11pm. De seguro la confrontará sobre este tema.

2. La mentira del terrorismo financiero

Este segundo punto también tiene ribetes de escándalo. Este martes, PPK, el casi siempre lúcido ex presidente del Consejo de Ministros del gobierno de Perú Posible, se mandó con un disparate que fue desmentido por una serie de especialistas y que, al final, fue corregido por él mismo al día siguiente. La idea era que los inversionistas extranjeros empezarían a tener reparos en invertir por un eventual triunfo de Susana Villarán. La tesis sería que su victoria supondría el reagrupamiento de la izquierda extremista y la implantación de un modelo chavista en el Perú. Todo falso e hiperbólico. Pero bueno, PPK se corrigió después de la avalancha de críticas y el asunto, parecía, más o menos resuelto. Aunque, insisto, estas cosas quedan en la gente. Esperemos que sepan discernir bien. No hay que olvidar, por otro lado, que PPK es asesor y posible candidato presidencial del partido Restauración Nacional, del pastor Lay. Digamos, pues, que no es un observador muy objetivo que se diga.

Lo más fuerte, sin embargo, vino hoy, hace pocas horas, en realidad. Jaime Salinas declaró hace poco haciendo un comentario en el mismo sentido, pero citando al prestigioso The Economist. Según Salinas, el representante de Lourdes Flores para los medios de comunicación,  esta importante publicación sobre economía habría sugerido que el triunfo de Villarán supondría un problema más grave, que podría poner en riesgo severo el crecimiento del país. Como se ve, se pretende meter miedo en el corazón de la gente. ¿Pero qué dice The Economist? Pues nada ni cercanamente parecido. El artículo es muy moderado y no hace ningún comentario de fondo sobre materia económica. Jamás se sostiene que Villarán ponga en riesgo la economía y, la verdad, ni siquiera es algo que se derive como una “interpretación posible” del artículo. Salinas ha mentido de modo canallesco con la única finalidad de aterrorizar a la gente. Verdaderamente despreciable.

Concluyo, entonces, para no extenderme en demasía. Lo que está pasando es lamentable y lo es en, al menos, dos sentidos. Por un lado, tenemos la cuestión inaceptable de la mentira manifiesta llevada a cabo por Flores, Salinas y otros miembros del PPC-UN. Este ejercicio de aterrorizar a la gente es un recurso penoso y que sólo evidencia a lo que pueden llegar ante la desesperación de una campaña que, nuevamente, podrían perder. Por el otro lado, y quizá más grave pensando en el largo plazo, esto nos ha mostrado la calaña del PPC. Un partido que casi siempre se había mantenido como una fuerza honorable de derecha democrática ha terminado perdiendo los papeles y cayendo en actitudes miserables que no entran en sintonía con sus valores. Esto es muy grave para la democracia. Se ha desprestigiado –por cuenta propia– a una fuerza importante de la política nacional. ¿A qué conducirá esto? Esperemos que no a que las personas de orientación de derecha viren hacia versiones más radicales buscando efectividad contra la decepción de la derrota e hipocresía del PPC.

Me detengo aquí, seguro habrá más material para comentar al respecto. Transmito mi indignación ante la mentira y, sobre todo, ante el deseo deliberado de engañar a la ciudadanía, de confundirla y de subestimarla. Esperemos que los ciudadanos no se dejen engañar y que hagan exactamente lo que pide honestamente Villarán: que voten con libertad, no que voten por ella. Lo terrible de esto es que se quiere cercenar la libertad de votar de la gente, eso es lo inaceptable. Que gane quien la gente quiera que gane, pero que no se limite su voto en función del terror, eso sólo hace evidente la miseria, incluso, de nuestra mejor derecha.

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