Comentario de Juan 12, 1-11

Seis días antes de la Pascua, Jesús se fue a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. Le dieron allí una cena. Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. Y la casa se llenó del olor del perfume. Dice Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que lo había de entregar: «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios y se ha dado a los pobres?» Pero no decía esto porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella. Jesús dijo: «Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura. Porque pobres siempre tendréis con vosotros; pero a mí no siempre tendréis». Gran número de judíos supieron que Jesús estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron dar muerte también a Lázaro, porque a causa de él muchos judíos se les iban y creían en Jesús.

Me parece que este es un pasaje muy relevante por el modo en el que cultiva la paradoja, ese lenguaje de contradicción con los criterios que los seres humanos queremos establecer para comprender a Dios. Experimentar a Dios, sostiene Caputo, es participar de un evento sin condiciones que supera la economía de las causas, que está más allá de nuestra comprensión. Es por eso que, aun cuando creemos estar ya en una interpretación adecuada de lo que Dios quiere de nosotros, Él viene a demoler esas seguridades, complejizando el espectro y recordándonos que sus designios, aunque comprensibles, en el fondo superan nuestra vocación por adueñarnos de las cosas, como decía Walter Benjamin, por adueñarnos de Dios mismo, podríamos añadir. Cosas similares suceden con el Jesús que, airado, despide a los mercaderes del atrio del tempo, con el Jesús que no trae paz, sino espada, no unión, sino división.

Aquí sucede algo parecido, aunque quizá más complejo por atravesar la problemática del pobre, tan cara para quien escribe. Jesús confronta nuestro establecimiento de prioridades, incluso cuando se trata de los menos favorecidos, de los que viven al reverso de la historia. Es verdad, claro, que ese comentario fue uno mal intencionado, con ganas de poner en apuros a Jesús y no por genuino interés en el pobre; sin embargo, podría uno percibir una contradicción entre este pasaje y aquellos que siempre hemos citado en defensa de la opción preferencial por quienes más sufren. A pesar de ello, la contradicción no existe como tal, lo que vemos es la complejidad de los designios divinos, la misma que nos obliga a ampliar nuestra mirada y, sobre todo, nuestro corazón. Se desarrolla lo que David Tracy llama un lenguaje-límite que nos confronta con una situación-límite: la radicalidad del seguimiento de Cristo.

Pasa como con el reclamo justo de Job: nunca se pierde en aquel libro la importancia de la lucha en contra del sufrimiento inmerecido, pero, a pesar de ello, Job no recibe una respuesta directa a su reclamo, lo que tiene es un encuentro con Dios en el cual su dolor cobra un nuevo sentido. Jesús no está diciendo que olvidemos a los pobres en pro de la reverencia a sí mismo, más bien toma como sentado que nuestra obligación como seres humanos es preocuparnos por el otro, sobre todo si sufre. Es una tarea que debemos practicar a diario, permanentemente.

En cambio, la presencia de Dios entre nosotros, si bien es permanente, en ciertos contextos sucede (más aún si hablamos de la presencia encarnada de Jesús) con una fuerza tal que trastoca el orden de las cosas tal cual estuvo hasta antes de ella. Es por eso que cuando Charles Taylor comenta este pasaje (cf. La libertad de los modernos, introduce el concepto de kairós como clave de la interpretación: hay momentos para todo, tiempos propicios, momentos adecuados. Así, si bien nuestra responsabilidad con el hermano no debe desaparecer y Jesús jamás la niega (de hecho, toda la buena nueva está asociada a la preocupación por el hermano, sobre todo por el más pobre); esto no puede quitar el tiempo de la contemplación, el del silencio, el de la adoración. Es curioso, porque Jesús prefirió siempre lo sencillo, piensen nada más que se encarnó en un pesebre, en una familia pobre. A pesar de esto, acepta este “desperdicio” de dinero, lo acepta por su valor simbólico, lo acepta por la apertura de María, lo acepta porque cuando se adora a Dios muchas cosas se reordenan.

¿Y los pobres? Jesús parece decirle a quien comenta con malicia: “los pobres están allí todos los días para que les sirvas y no lo haces, ¿será posible que tu malicia te conduzca al descaro de invocar su nombre para desmerecer el gesto de esta mujer? Sería como menospreciar a la gente que va al templo los domingos por no estar haciendo ese día también algún tipo de servicio social; sería como despreciar a aquellas personas que donan dinero para adornar un altar con flores o que usan sus habilidades y oficios para tallar una bella anda para el Señor de los Milagros o ponerle un hermoso vestido a alguna imagen de la Virgen María. Para cada cosa hay su tiempo, parece decirnos el Señor Jesús, no hay que olvidarlo. No es solo que al César se le dé lo suyo y a Dios lo que es de Él: incluso en el terreno propiamente religioso hay tiempos para callar y contemplar; otros para actuar y transformar la injusticia del mundo. Esta acción para ser genuinamente cristiana tiene que beber de la oración, del silencio del que se postra ante Dios y en el diálogo íntimo encuentra la fuerza para la batalla. Sin eso toda acción, aunque valiosa, pierde su fondo cristiano y, pudiendo hacer cosas muy positivas, en el contexto de la fe deja tener su valor pleno.

Es por eso que creo que hacemos bien si recordamos a Job, quien después de ver a Dios con sus propios ojos, a ese que antes no conocía, redimensiona toda su vida y, claro, su sufrimiento. Va más allá de sí y se preocupa por los otros de un modo más integral, porque en el amor gratuito y misterioso de Dios ha encontrado esperanza, ha encontrado verdad, ha encontrado vida. Eso que también había encontrado María, eso que el crítico hipócrita que utiliza al pobre para sus fines no entiende.

Minientrada | Esta entrada fue publicada en Hermenéutica bíblica y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Comentario de Juan 12, 1-11

  1. Algo que se puede añadir a lo que dices es que María también puede ser considerada ella misma un pobre. María es una mujer y por su condición de mujer ya se encuentra en una posición distinta frente al resto en la sociedad de su tiempo. Luego hay un elemento que es interesante y que el Evangelio de estos días previos al Triduo Pascual nos recuerda, se nos habla de los amigos de Jesús, se nos habla en concreto de tres personas, hoy de María y de Judas y luego se nos hablara de Pedro. Mientras que Judas, el amigo que se preocupa de los pobres hoy es capaz de traicionarlo por dinero, y Pedro quien jura defenderlo con su vida, no duda en negarlo cuando se siente acosado, María no dice mucho, pero actúa, da todo de sí, el desperdicio del perfume de nardo no solo es el dinero que se pierde, es de las pocas riquezas que ella podía guardar, pero que no se guarda, las comparte con el Señor, porque los pobres dan de su pobreza siempre. Esta misma historia es narrada en la Pasión de San Marcos que se leyó el Domingo de Ramos. En el evangelio de Marcos esta mujer no tiene nombre, pero lo que resalta es lo que Jesús dice de ella, de la mujer que le unge con perfume, que cada vez que se anuncie el Evangelio, se contará esta historia en memoria de ella. Es Jesús quien provoca el sistema resaltando la labor de una mujer. Yo desarrollo esta idea en relación con la teología feminista aquí en más detalle: http://www.deldiosdesconocido.com/2012/03/fue-jesus-un-feminista-en-su-tiempo.html

  2. Raúl Zegarra dijo:

    Excelentes comentarios, amigo. La idea de ver a María en esas coordenadas me gusta mucho. De hecho, algo así sugiere el comentario de Gutiérrez (cf. Compartir la palabra) a Lc 10, 38-42, el mismo que él titula, bellamente, “El derecho de ser discípula”. Me gusta, sin embargo, el énfasis que pones en la donación de lo valioso que uno tiene, eso también ayuda a resituar todo el acontecimiento.

    Las precisiones que haces en torno al rol de estos tres amigos son, además, muy iluminadoras. Voy a revisar tu post y lo comento, si puedo, al rato.

    Un abrazo!

  3. Franklin Ramírez Vargas dijo:

    Es interesante la actitud de esta mujer, que brega contra la corriente cultural de la época. No teme adorar a Jesús tomando una posición que para la mente del judío podría ser ofensiva. La piedad de esta mujer es una bofetada para todos aquellos que desperdician su dinero en vanalidades, pero cuando tienen la oportunidad de dar para Dios y su obra, mezquinan y racionalizan sus porciones.

  4. HEDOIKO dijo:

    A pocos dias de su crucifixion , el « pobre » que merece toda la atencion y dedicacion de sus amigos es Jesus. Esta cena me parece bastante simbolica, y el habil recurso a la paradoja permite la delineacion de una encrucijada por la que van a circular varios conceptos tan contradictorios como capitales.

    La Pessah judia celebra la salida de Egipto, es decir, la libertad del pueblo de Israel. Y a esta importantisima celebracion judia se contrapone la pasion y muerte de Jesus -justamente en visperas de la dicha Pessah- como sinonimo de libertad de la Humanidad entera –y no solo del pueblo judio- del cautiverio del pecado. A partir de ese momento, el pueblo « elegido » ya no sera Israel sino mas bien, indiferentemente, todos aquellos que crean en el sentido del sacrificio del Hijo de Dios. Acontecimiento extremadamente triste pero que, paradojicamente, sera motivo de gozo para los que seran tocados por la gracia.

    Una vez situado el contexto conceptual (« Seis dias antes de la Pascua ») este fragmento despliega otros tipos de paradojicas nociones. Es una cena en la que los anfitriones se han esmerado en brindarle a Jesus lo mejor que tenian y lo mejor de si mismos. Esmero y atencion que pueden traducirse tambien como la premonitoria ejecucion de un rito funerario que consiste en preparar al muerto –en este caso lavarlo- antes de su sepultura. El nardo era una hierba muy cara y de un gran valor espiritual en ese entonces, y se le utilizaba en muchos ritos religiosos. Por supuesto, en esa epoca se acostumbraba a lavar los pies de los forasteros o de los invitados en signo de hospitalidad. Pero por que no atribuirle un alcance simbolico a esa costumbre precisamente esa noche en la medida en que, dado el contexto, la cena en si puede connotar la alianza entre Dios y su pueblo ? En todo caso, su pueblo, representado por Marta, Maria y Lazaro parecen desvivirse por Jesus, a quien, como siervos, atienden a cuerpo de rey con gran gozo.

    Por ultimo, Jesus, el defensor de los pobres, parece traicionar su compromiso hacia ellos, al darle egoistamente mas importancia a los gastos de su propia supultura que al bienestar de los constituyen su mayor preocupacion. En realidad, el Mesias traza muy concretamente los limites de lo que se podria calificar de « miserabilismo » beato y angelical, es decir, esa obsesa desesperacion, por el simple hecho de ser cristiano, en indentificarse ciegamente con la causa de los pobres sin tomar en consideracion el sentido de la realidad. En efecto, con un realismo pasoliniano Jesus le recuerda a Judas, el malo de la historia, que su condicion humana esta llegando a su termino. En otras palabras, como lo afirmo en mis primeras lineas, en esas circunstancias, extrana paradoja, el « pobre » es el y, por lo tanto, es el quien debe concentrar toda la atencion.

    Hay un tiempo para todo. Ya habra tiempo para ocuparse de los verdaderos pobres, esos grandes olvidados de la Historia, porque, fatalmente, siempre los habra. Paradjico mensaje de esperanza y de desesperanza a la vez para las futuras generaciones de cristianos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s