Comentario de Juan 16, 20-23

Para no perder esta buena costumbre, comparto con ustedes algunas reflexiones breves sobre el Evangelio. Este es el pasaje que quisiera que revisemos hoy:

En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo. También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar. Aquel día no me preguntaréis nada.

Quienes siguen la liturgia con alguna regularidad, sabrán que este texto es parte de una serie de pasajes en los cuales el hagiógrafo trata de presentarnos a un Jesús que se despide de sus discípulos, anunciando, además, la venida del Espíritu Santo. Como sabe el cristiano, después de la muerte y resurrección del Señor, eventos que hemos celebrado recientemente en Pacua, Jesús comparte con los discípulos un breve tiempo en el cual, entre otras cosas, se dirige a ellos para darles paz, incitarlos a la perseverancia y, esto es lo que me importa hoy, darles esperanza respecto del Reino que ha de hacerse en la tierra, pero que es solo encuentro pleno cuando nos reunimos con el Padre.

Muchas veces se me ha preguntado, por mi defensa de una teología débil, por mis posiciones poco “ortodoxas” en diferentes materias de orden moral, institucional y teórico dentro del marco cristiano, si en verdad creo. Si me pusiese muy minucioso y filosófico podría decir, como Vattimo, que creo que creo, mas no es esa mi intención. Si miro honestamente las cosas, no puedo dejar de reconocer que creo firmemente en la revelación cristiana y no solo en su dimensión moral que, como recordó hace muy poco Pablo Quintanilla parece una verdad indubitable; creo también en sus postulados metafísicos.

En ese sentido, este pasaje y muchos otros que se han leído en estos días, nos recuerdan eso. Nos recuerdan que el seguimiento de Jesús no es solo entusiasmo por la acción, aunque sea esta fundamental: seguir al Señor es también confiar en sus promesas, creer en sus palabras. Confiar en un mañana que viene, en un encuentro pleno en el que no habrán más dudas, en el que no se harán más preguntas. Esto, por supuesto, tiene sus riesgos, bien denunciados por la crítica de Marx y Feuerbach a la religión, y resumidos con gran belleza en la visita de Juan Pablo II a nuestro país: el hambre que debe saciarse no solo debe ser el de Dios, sino también el de pan. La frase lo dice bien al poner ambas cosas de la mano: ni entusiasmo desorientado por la acción ni contemplación carente de correlato en la praxis.

Quizá como pocas empresas teológicas, la teología de la liberación ha logrado recordarnos con fuerza y con la madurez que sus ideas han logrado a través de más de 40 años, que el fino balance entre mística y profecía es lo que necesitamos en la vida cristiana. Aprender a contemplar en la acción, aprender a luchar por la transformación del mundo sin nunca perder la perspectiva cristiana de vista. Es en el amor inmenso y gratuito de Dios, en ese amor en el que las preguntas se agotan y todo es plenitud, en el que debe inspirarse nuestra praxis. Hoy ese amor es esperanza que se esboza; mañana, como lo promete Jesús en este pasaje, será verdad indudable que acalle nuestras preguntas.

*Imagen tomada de http://chotez.blogspot.com/2010/06/condiciones-para-experimentar-el.html

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2 respuestas a Comentario de Juan 16, 20-23

  1. HEDOIKO dijo:

    No tengo fe en ninguna deidad, lo cual no significa que no exista ninguna. Tampoco me implico en tu Blog con mala fe, lo cual significa que me anima un sincero y positivo interes intelectual de base, sin ninguna pretension academica. Ya llevo varias semanas recorriendo los archivos de Sagrada Anarquia y, a no ser que me haya equivocado de Blog o que no posea la formacion adecuada, de lo que he leido puedo deducir con gran alivio que la fuerza de tu conviccion religiosa no te impide, de manera racional, tratar de aceptar, comprender y acompanar la inevitable evolucion de la sociedad, emitiendo puntos de vista bastante audaces sin perder de vista por ello el mensaje esencial de tu creencia. No vayas a ruborizarte, no es mi intencion incomodarte, pero el Catolicismo necesita gente como tu a principios de este Tercer Milenio en que El Vaticano no parece estar sacando mucho provecho de una obvia demanda de espiritualidad por parte de mucha gente desorientada, decepcionada de las utopias que dieron efervescencia ideologica a los ultimos siglos del milenio anterior. Si me estoy convirtiendo en un asiduo lector y participante de Sagrada Anarquia es sencillamente porque el hecho de que tu no circules necesariamente por los caminos trillados de la ortodoxia te predispone de entrada a ser abierto y tolerante. Aunque, claro esta, no pueda yo proporcionar sino una vision profana –en todas sus acepciones- de los temas que propones, siempre tendre mucho gusto en reaccionar sin ambages a los articulos que me inspiren.

    Mas que en Dios, creo en la gran capacidad del Hombre de crear conceptos para darle una explicacion coherente a su presencia en el Universo y, de ese modo, intentar superar todas las angustias y malestares existenciales que genera el caracter irreversible de la vida, con la muerte como ultima estacion. La religion viene a ser una manifestacion de esa busqueda de sentido que nos motiva a unos y a otros a diferentes niveles y proporciones, segun las historias personales de cada uno. La experiencia religiosa no puede por lo tanto dejarme indiferente. La respeto pero tambien me permito cuestionarla. En ese sentido, sin pecar de irreligioso epidermico, desde un punto de vista meramente objetivo, dado a que no existe ninguna prueba material de la supuesta estadia terrestre de Jesus, sin temer el fuego de la hoguera inquisitoria hoy en dia, se puede poner en duda su existencia fisica (el hecho de creer en los dioses del Olimpo –esas deidades a quienes tanto les encantaba relacionarse con los mortales- no prueba de ningun modo que existan). Asimismo, no cabe la menor duda de que en estos ultimos dos mil anos Jesus se ha ido convirtiendo en un singularisimo personaje conceptual y, como tal, por todas las nociones y valores que encarna y los debates que suscita, merece un tratamiento a la medida de su trascendencia, tanto mas cuanto que, en mi condicion de occidental, me es muy dificil zafarme de la influencia cultural judeocristiana. Fisica o conceptualmente –o los dos a la vez para un creyente- Jesus existe. El que se ignore, se acepte o rechace su existencia ya es harina de otro costal.

    En cualquier caso, lo que haya dicho realmente Jesus o lo que le hayan puesto en los labios los inventores del Cristianismo se articula a menudo habilmente en torno a un gusto pronunciado por la antonimia. Esta propension a establecer relaciones por lo menos contradictorias entre terminos e ideas ya la habiamos detectado en Juan 12 :1-11 bajo la forma de paradoja. En los versiculos que comentas en esta oportunidad, la oposicion entre sentimientos y sensaciones se da siguiendo una dinamica de causa y efecto determinista de la que se desprende que, por ejemplo, no se puede experimentar la alegria sin haber experimentado previamente la tristeza. En otros terminos, el sufrimiento no es vano, tiene su razon de ser, y, por lo tanto, sera recompensado, lo cual me parece ser una extrana manera de hacer la apologia del dolor moral y… fisico porque, del mismo modo, el ejemplo de la imagen ideal del sufrimiento de la parturienta que se tranformaria en gozo no toma en consideracion el trauma ocasionado por embarazos no deseados, cosa muy corriente en ese entonces (y no es que observe yo el fenomeno con los ojos de hoy). La introduccion de la nocion de esperanza apela tal vez una suerte de sublimacion en la presentacion de la realidad. Sea lo que fuere, es curioso como el mito de Pandora impregna el texto subrepticiamente a dos niveles: 1) como la Eva pecadora que es condenada a padecer los dolores del parto, pero a quien, a pesar de todo, es permitido experimentar la alegria de hacer posible la perpetuidad de la especie gracias a su fecundidad ; y 2) como portadora de la esperanza, puesto que es de una mujer que salio el Salvador del Mundo. Tanto la Torah como el Nuevo Testamento se fueron redactando en tiempos en que los diferentes mitos circulaban un poco como las series televisivas hoy. Incluso la plebe estaba familiarizada con los temas mitologicos. Y para sensibilizar a ese pueblo, los redactores de esos libros sagrados tuvieron que reescribir la mitologia.

    Mi vision profana de Juan 16:20-23 –y de otros asuntos religiosos- no pretende en absoluto quitarle su dimension espiritual. Es, en efecto, un mensaje de esperanza para el creyente en visperas de otro acontecimiento altamente mistico : Pentecostes. Es intersante observar como nuevamente el juego de oposicion es sorprendente entre Pentecostes y el episodio de la Torre de Babel. Los hombres decidieron contruir una torre para llegar hasta Dios. Esto no agrado a Dios y, para confundirlos, Dios les hizo hablar lenguas diferentes, lo cual trunco el proyecto humano. Al parecer, el moviento ascencional del Hombre hacia Dios no forma parte del plan divino. Con, mejor dicho, « en » Jesucristo, Dios vino hacia el Hombre y, en Petecostes, con el descenso del Espiritu Santo, los escogidos se pondran a hablar lenguas extranjeras ya no para confudirse, sino mas bien, como excelentes poliglotas, para comunicar con todos los demas hombres y hacer posible la difusion del Evangelio por todos los rincones del planeta… Las historias que nos relata la Biblia son apasionantes.

  2. Raúl Zegarra dijo:

    Gracias por tus comentarios, Hedoiko. Los recibo con cariño y consciente de las responsabilidad.

    Respecto de tu interpretación del texto, la respaldo en sus dimensiones profanas y en su intento de lectura espiritual. Algo interesante, en relación a las oposiciones que mencionas es que, en efecto, los géneros literarios que en el Evangelio se hacen presentes tienen fines muy importantes. El cultivo de las paradojas, por ejemplo, es central. Este asunto ha sido muy bien estudiado por Ricoeur y Tracy y, seguramente, por muchos más que conozco menos de cerca. Trataré de postear algo al respecto en atención a tus palabras.
    Saludos!

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