Algunas reflexiones sobre el Día internacional contra la homofobia y la transfobia (2)

La obligación de las personas inteligentes, pero más aún de las personas formadas humanamente, es la de tener juicio crítico, la de poder ponerse por encima de la inercia de las costumbres que muchas veces pesan por su obesidad mas no por su razón. Nos corresponde tener una mente más abierta y más capaz de juzgar con argumentos, toca dejar atrás prejuicios salvajes que nos persiguen como un huracán que no pretende dejarnos escapar. Hay que escapar de ellos, hay que hacerlo a fuerza de voluntad, a fuerza de humanidad. ¿O les parece a ustedes razonable el argumento mediocre del ordenamiento jurídico vigente? Si las leyes ya no nos ayudan a ser mejores personas, hay que cambiarlas. Eso es lo que ha propuesto con nitidez Obama y le está costando. Tenemos que aprender a correr riesgos también, a ser capaces de exponernos a la crítica e incluso al ataque severo cuando las materias de principio así nos lo demandan.

De otro lado, ¿les parece de verdad sólido el argumento del plan divino? ¿Qué plan divino? Si nos ceñimos al contexto cristiano, que es el que a todos, por lo general, nos resulta más familiar, la pobreza de esta tesis de la jerarquía eclesial se hace evidente. ¿No decía Jesús con contundencia que toda la ley se resumía en el amor a Dios y al prójimo? ¿Y entonces? ¿De verdad creen que el amor genuino de dos hombres o dos mujeres ofende a Dios? ¿Qué el hecho de que dos personas se amen transparentemente aunque compartan el mismo sexo es pecado? Solo una persona con el corazón oscurecido por la ausencia de autocrítica podría pensar algo así. Gentes que han hecho del amor de Dios una marca registrada que solo comercializan en su club privado, como si la Iglesia fuera un concesionario. El amor nunca es pecado, la falta de amor sí lo es. La falta de un buen corazón para comprender la diferencia, para aceptarla, para quererla. Muchos obispos y sacerdotes viven aterrados por lo nuevo, por la diferencia, por la posibilidad de hacer de la Iglesia un patrimonio del amor y no de ellos. Tienen miedo a los cambios e inoculan su miedo en mucha gente. Ocultan su homofobia o, muchas su propia homosexualidad, debajo de mantos sagrados y de argumentos perversos que solo convencen a quienes se dejan llevar demasiado por la culpa, por la obediencia irreflexiva a la voz de la autoridad. El silencio cómplice de muchos obispos frente a los casos de abuso sexual por parte de sacerdotes avergüenza cuando uno compara cuánto han hablado estos mismos señores sobre cómo debemos nosotros manejar nuestra sexualidad y sobre cómo deben hacerlo las personas homosexuales. Felizmente la iglesia no la conforman solo estos señores de racionalidad perversa y de corazones ennegrecidos por los prejuicios y los temores; felizmente las religiones son mucho más que eso y, dentro del contexto cristiano, ha habido y hay numerosos casos distintos.

Siguiendo en este ejercicio de deconstrucción de prejuicios quisiera tocar el delicado tema de la adopción por parte de parejas del mismo sexo. Este es, claramente, un divisor de aguas. Son pocos los que se atreven a dar un nítido sí a este respecto. Las razones para esta negativa, sin embargo, son muy débiles. Los argumentos dicen algo así como: “la naturaleza humana es o femenina o masculina, una cosa o la otra”, “sólo en un hogar con la figura clara de una madre y de un padre un niño puede crecer feliz y desarrollar sus potencialidades”, “el matrimonio en el Perú es sólo legalmente posible entre un hombre y una mujer; no es un tema de homofobia, sino uno de derecho”, etc., etc. Estas son las versiones más clásicas, aunque hay matices sin duda. Algo sobre esto ya fue dicho previamente porque, obviamente, se trata de cuestiones vinculadas. Veamos el tema, sin embargo, con más atención.

En primer lugar, ¿qué es eso de la “naturaleza humana”? La respuesta clásica será religiosa (la revelación bíblica, por ejemplo) o pretendidamente neutral (alguna apelación a la evolución sexualmente separada, quizá). Sin embargo, los dos argumentos no se sostienen como elementos que guíen la política pública de un Estado, la misma que debe ser tolerante e inclusiva y no juez y parte a la vez.  Negar, pues, el matrimonio, al menos en la esfera civil parece un sinsentido. El tema de la adopción, no obstante, es más complejo. Pensemos en los siguientes términos: existe un grupo A de individuos que no tienen, en principio, problemas con las personas homosexuales (como ven, mi ejemplo es benigno, porque en nuestro país mucha gente tiene serios problemas con los homosexuales). Tienen amigos gay, estudiantes gay, compañeros de clase gay e, incluso, algún miembro gay en la familia. Todos estos elementos han sensibilizado a los miembros de A que, además, son sujetos comprometidos con los DDHH y el respeto de la dignidad de todo ser humano. Cuando Jaime Bayly hablaba del matrimonia gay como uno de los elementos de su pseudo-campaña presidencial, todos los miembros de A colgaban mensajes de respaldo en su News Feed del Facebook y, hasta a veces, salían a marchar por las calles de la ciudad en gesto de respaldo. Sin embargo, ante la pregunta: ¿las parejas gay deberían adoptar niños?, más de uno se muestra confundido, temeroso y prefiere abstenerse de decir algo al respecto. La duda es comprensible y, creo, bien intencionada (aunque eso no significa que no tenga prejuicios homofóbicos también, lo que no tiene nada de malo si es que uno es capaz de reconocerlos y matizarlos…gran lección del maestro Gadamer).

La duda radica en una suerte de genuina preocupación por “el futuro de la niñez”. ¿Cómo una pareja gay podría criar adecuadamente a una criatura? Seguramente, se teme que estas personas “dañadas” o “enfermas” terminen por hacer de sus hijos seres igualmente “dañados”. Es aquí cuando salta el homofóbico que muchos de los miembros de A guardaban inadvertido en su corazón. Habían aprendido a querer a sus amigos gay, escucharlos y “comprenderlos”; pero en el fondo, muchas veces, siempre los vieron con compasión y no horizontalmente. Pensaron que ellos no eran personas “normales” y que en tanto no “normales” no podrían criar a un niño bajo los cánones de cómo un niño debe ser “bien” criado. La pregunta aquí es, ¿y qué es eso de la normalidad y la “buena” crianza? ¿Están tan claramente definidas? Pues es evidente que no.

Existen al menos dos estudios interesantes cuyos resultados nos muestran el error de los supuestos de A. El primero es Lesbian and Gay Parents and Their Children: Research on the Family Life Cycle de Abbie Goldberg; el segundo, When Gay People Get Married: What Happens When Societies Legalize Same-Sex Marriage, de M. V. Lee Badgett. Ambos estudios, bastante recientes, implicaron un seguimiento de los niños adoptados por parejas del mismo sexo en los EEUU durante los últimos años y revelaron información muy clara que contrarresta los prejuicios que cualquiera podría sentir. Ahora bien, ustedes, se preguntarán, ¿entonces no hay diferencias entre la crianza homosexual y la heterosexual? Les respondo: claro que sí; lo interesante es que estas son muy positivas y hacen que el lado gay tenga ventaja de uno a cero sobre el straight.

Según señalan los estudios, los niños que crecen en un hogar con padres del mismo sexo son menos convencionales y más flexibles en cuestiones de género. No hay un rol pre-establecido según el cual el niño juega con pistolas y la niña con Barbies o por el cual la niña jamás aprende nada respecto al funcionamiento del auto y el niño no sabe cocinar o coser. No sólo eso, las elecciones de profesión también varían. Las niñas ya no estudian mayoritariamente carreras de “chicas” como educación o psicología y los chicos ya no estudian sólo carreras “masculinas”, sino que se inclinan en grupos importantes, por el trabajo social, por ejemplo. Del mismo modo, la crianza que reciben en casa los hace más tolerantes y defensores de la igualdad de derechos.

En suma, como pueden notar, la orientación sexual de los padres no garantiza ni la felicidad ni la desgracia de un hijo. Siendo esto así y existiendo argumentos científicos en contra, no tiene sentido, más allá del prejuicio ciego, privar a las parejas del mismo sexo de la posibilidad de ser padres. La tarea pendiente es la de una educación sensible e inclusiva en la cual las personas que hemos tenido acceso a la información suficiente y nos hemos convencido de la necesidad de promover la igualdad,  hagamos  una promoción efectiva de estos valores en nuestros hogares y en nuestro rol de maestros.

Digo algo más para cerrar. Ser prejuicioso no es malo a priori, algunos prejuicios, además nos ayudan a vivir mejor: pensar que un perro que ladra demasiado podría ser eventualmente violento y alejarnos un poco nos puede salvar de un buen mordisco; no cruzar una calle en la que vemos un carro viniendo a alta velocidad nos puede librar de una buena atropellada; no ver un partido de la selección ante un rival inmensamente superior podría prevenirnos de un buen infarto; pensar en no tomar ese último shot de tequila podría salvarnos de una muy buena resaca Los prejuicios, en tanto juicios previos sobre las cosas nos ayudan y mucho, pero no todos los prejuicios son buenos.

Todos nosotros hemos sido criados en una sociedad conservadora, machista y homofóbica como la peruana…el prejuicio nos destila tan fácil como salen las lágrimas cuando uno ve la película de Richard Gere y su perrito Hachiko. Y no sólo hablo de homofobia (cabro, maricón), tenemos también racismo (cholo, serrano), clasismo (misio, nuevo rico, igualado) y tantas otras cosas de las cuales avergonzarnos como sociedad; pero cuidado, que esa no es excusa. Todos podemos también hacer el esfuerzo de comprender y respetar al otro. Esa es la gran tarea de quienes enseñamos en colegios y universidades, de quienes tratamos de compartir algo que fuimos aprendiendo con los años: que los prejuicios siempre están allí, pero que siempre es posible superarlos.

Esta entrada fue publicada en Sagrada Anarquía y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Algunas reflexiones sobre el Día internacional contra la homofobia y la transfobia (2)

  1. HEDOIKO dijo:

    Soy de los que piensan que mientras haya cada vez mas libertades y, por consiguiente, mas opciones al alcance de un individuo, cualquiera que sea su sexo y orientacion sexual, para que pueda elegir lo mas libremente posible la mejor manera de organizar su vida de acuerdo a sus propios anhelos de realizacion personal, sin ignorar a su vecino ni olvidar sus deberes ni poner en peligro la supervivencia de la especie humana, las perspectivas de un mundo mejor seran mas alentadoras. En ese sentido, me resulta insoportable, en este amanecer del Tercer Milenio, que todavia existan categorias de ciudadanos de segunda clase a quienes se les niega la igualdad ante al ley. Del mismo modo, me provoca profunda indignacion y repulsion que se segregue, sea objeto de mofa, y hasta se asesine gratuitamente a alguien por no corresponder a un modelo normativo.

    Es necesario contemporizar con una evidencia : la mayoria de las especies vivientes presentan la misma diferencia sexuada. Hay machos y hembras. Las sociedades se fundan sobre esta observacion basica. No obstante, sin poner en tela de juicio esta naturalisima diferencia sexuada, el comportamiento sexual se encuentra bien matizado por lo complejo que suele ser. Para citar un ejemplo entre otros, el caso de los chimpaces pigmeos del Congo, bastante cercanos del hombre desde el punto de vista genetico, poseidos o no por demonios, se entregan muy naturalmente a practicas homosexuales y bisexuales. Esta sorprendente promiscuidad sirve para mantener la cohesion social del grupo. Estos primates seguiran reproduciendose y sobreviendo en armonia sin importarles un pepino quien coita con quien. Al parecer, la Naturaleza propone de manera espontanea comportamientos que, culturalmente, escandalizan a mas de un beato.

    En todo lo que concierne a los seres humanos, casi nada es natural. Los roles sociales de uno y otros se establecen a partir de una construccion social, inspirada por una cultura. Y desde el punto de vista cultural, los homosexuales deseosos de copiar, integrar o asimilar las instituciones heterosexuales tienen que adminitir que, salvo en algunos casos de uniones homosexuales poco frecuentes pero reconocidas y validadas de manera mas o menos provisional (sociedad Bardache de America del Norte, sociedad Nuer de Sudan y Etiopia y la sociedad Sambia de Nueva Guinea), los antropologos e historiadores no tienen conocimiento de ninguna sociedad que reconozca y atribuya socialmente a una union homosexual el mismo supremo estatuto del matrimonio heterosexual. Ni las tesis del famoso y controvertido John Boswell sobre la apertura del Cristianismo medieval hacia la cuestion homosexual en “Same-Sex Unions in Premodern Europe” (New York, Random House Books, 1994) llegan a ser muy convincentes. El caso es que la Humanidad ha inventado varios metodos para buscar y mantener la paz entre los grupos. El matrimonio heterosexual es uno de esos metodos. Su fuerza es permitir que los hijos de dos linajes diferentes se encuentren unidos, lo que posibilita la transformacion de los enemigos en mucho mas que simple aliados, es decir, en consanguineos, lo que fomenta la paz entre los grupos. Luego de matarse unos a otros durante mucho tiempo, a los hombres se les ocurrio la idea de entenderse pacificamente por medio de la institucion matrimonial.

    Hoy en dia, en nuestras sociedades contemporaneas, se concibe el matrimonio como una relacion privilegiada entre dos seres que se aman y concretan sus sentimientos a traves de un lazo reconocido socialmente, el cual solo puede romperse con el divorcio o con la muerte. No obstante, la realidad profunda del matrimonio se situa en otra parte. De hecho, aunque se trate de una relacion de cooperacion, de asistencia o de paz y armonia entre dos casas o dos linajes, forzoso es comprobar que dicha institucion es el resultado del sentimiento de inseguridad que reina en las relaciones entre los grupos. En realidad, es el miedo del vecino el nervio de la guerra, sobre todo, cuando un grupo puede, de un momento a otro, volverse muy vulnerable a causa de un ratio sexual desfavorable. El matrimonio crea una relacion duradera entre los grupos y es el unico contrato que mobiliza a toda la familia, de ahi su gran caracter festivo. Con orquesta o disc jockey, las familias bailan mas por la paz que por el amor de los recien casados. Incluso ese tipo de encuentros permite la conclusion de nuevas alianzas para seguir perpetuando la paz.

    El gran obstaculo del matrimonio homosexual es mas que nada la representacion que las sociedades se hacen del mismo. Las cosas pueden cambiar institucionalmente en cuanto se vuelven « pensables » para las poblaciones. En estas ultimas decadas, aunque todavia bastante timida o superficialmente, es « pensable » en muchas sociedades que un homosexual pueda vivir tan libre y abiertamente que un heterosexual. De ese modo, sin rebosar de optimismo, con el tiempo, muchas de sus reivindicaciones podran ser « pensables » y, a la larga, factibles. Por eso, es intersante observar las experiencias argentina y espanola ya que ambos paises presentan un alto porcentaje de catolicos o creyentes ademas de haber vivido dictaduras sanguinarias. Dicho sea de paso, el nuevo gobierno conservador de Rajoy en Espana ha prometido a reganadientes no abrogar la ley del anterior gobierno socialista de Rodriguez Zapatero, lo cual indica una saludable laicizacion de la sociedad espanola, considerada hasta no hace mucho como mas papista que el Papa. En el marco latinoamericano, esas experiencias constituyen de algun modo el declive que permite augurar un positivo fenomeno de contagio continental.

    No dudo de la sinceridad y prueba de coraje politico de Obama en un pais tan puritano como los EEUU. Me pregunto, sin embargo, si su audacia esta sobre todo impulsada por la perfecta igualdad entre opiniones favorables y desfavorables sobre el tema que estan arrojando las ultimas encuestas de opinion. Por lo demas, cabe recalcar que en un mundo donde la globalizacion de la economia se ha apropiado practicamente del poder de decision politico, a los politicos no les queda mas remedio que replegarse hacia un campo de accion atiborrado de asuntos relacionados con la evolucion de usos y costumbres. Sea lo que fuere, parece ser que el momento historico es muy propicio para que las diferentes minorias consigan obtener con toda la razon verdaderos espacios de libertad.

    En cualquier caso, a mi modo de ver, la consolidacion del matrimonio homosexual no solo acabara pervirtiendo la valencia diferencial de los sexos, sino que tambien acarreara una flexibilizacion de los conceptos arcaicos todavia vigentes en lo que toca al valor social que se les atribuye a los sexos biologicos. El matrimonio homosexual permitira imaginar que en un futuro no muy lejano ya no se transponga a la relacion masculino-femenino el orden jerarquico establecido por la superioridad que otorga la logica anterior-posterior, padre-hijo, hermano mayor-hermano-menor. No hay que olvidar que en Derecho Romano la esposa ocupa el lugar de la hija y que, en ciertas sociedades africanas, hasta el vocubulario no permite expresar el concepto que un varon pueda ser el hermano menor de una mujer asi haya nacido despues que ella. Es el modelo aristotelico, segun el cual el cuerpo de la mujer no es sino un lugar de paso, el que se sigue transmitiendo hoy en dia en nuestras sociedades. El matrimonio homosexual cumplira con una sana funcion catalizadora.

    La perennidad del modelo actual de organizacion social no es una fatalidad porque no puede ser definitivo. Contra vientos y mareas moralistas y religiosas, el dicho modelo esta evolucionando. Son de lamentar, por cierto, todas las fobias antidemocraticas que traicionan el espiritu de la ley, es decir, el de ser la misma para todos por igual. Hay que oponerles argumentos racionales a partir de realidades concretas. Es mas bien un buen sintoma el que las posiciones a favor o en contra se esten radicalizando, lo cual denota la extremada importancia de lo que esta en juego. Afortunadamente, nuevas maneras de pensar se estan elaborando progresivamente , maneras en que tal vez siempre existira un sistema binario de pensamiento, pero que no sera necesariamente jerarquico.

    Al otorgarles a las nuevas generaciones la posibilidad de legalizar cuando mayores una relacion amorosa con una persona del sexo opuesto o del mismo sexo sin distincion alguna, y que de esa union resulte un nucleo familiar, es indudable que la conceptualizacion de la valencia diferencial de los sexos se ira equilibrando , reflejando asi la gran pluralidad de emociones y percepciones que existe en cada uno de los seres humanos por encima de la simple funcion reproductora del sexo. En las principales corrientes cristianas, la Santa Trinidad designa a un solo y unico dios en tres hipotasis, lo cual implica una gran complejidad respecto a la esencia de dicho dios. Entonces, por que limitarse a reconocer unicamente esa gran misteriosa diversidad de la divinidad ? No seria tan –e incluso mas- cristiano reconocer tambien la multiplicidad de la naturaleza humana que se traduce en selecciones afectivas tan diversas como diferentes y unicas ? No seria tan o mas cristiano reconocer al fin el consentimiento necesario para todo tipo de empresa sexual siempre y cuando, claro esta, se lleve a cabo con el acuerdo y la aceptacion de los participantes ? Mientras haya asentimiento entre las personas interesadas, con que derecho un dios complejo condenaria el complejo mundo afectivo y relacional de sus criaturas ?

  2. Ciceron dijo:

    Parece que las realidades peruanas son idénticas a las chilenas en lo que al tema se refiere. Un interesante artículo y qyue da para reflexionar.
    Apriori solo le puedo comentar al autor que los católicos “observantes” ya desde hace un tiempo nos hemos pecatado que las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo y las de “su” Iglesia no son prcisamente las mismas. La jerarquía católica es una hábil prestidigitadora en acomodar las enseñanas del Evangelio a su propia conveniencia, económica y de poder especialmente. La inmoralidad campea en los palacios obispales y arzobispales al igual que en los barrios de mala nota de Lima, Santiago o cualquier otra urbe.

    Pero, a no desmoralizarse ni menos tener temor, el Señor escucha nuestras oraciones y súplcas y cuida de nosotros, sin necesidad de intemediarios, hay que leer la Biblia y rezarle al Señor y a la Santísima Virgen, con los curas…ni a misa, con los Obispos, menos.

  3. Raúl Zegarra dijo:

    Interesantes consideraciones, Hedoiko. Gracias por tus aportes, son siempre pertinentes e ilustrativos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s