Una imagen dice más que mil palabras: #FuerzaAlcaldesa

 

Repito lo que siempre digo sobre Carlín: la verdadera genialidad del artista radica en ser capaz de captar la esencia de la realidad a través de su arte. No hay palabras que puedan describir mejor lo que está pasando en la ciudad de Lima. En medio de la decepción y la genuina repugnancia, toca seguir adelante.

Esta entrada fue publicada en Sagrada Anarquía y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Una imagen dice más que mil palabras: #FuerzaAlcaldesa

  1. HEDOIKO dijo:

    En su corrosivo panfleto « La Diversité contre l’égalité » (« The Trouble With Diversity »), Walter Benn Michaels, el conocido « lefty iconoclast » norteamericano, sostiene con particular lucidez que la « diversidad » no es en realidad un medio para instaurar la igualdad sino mas bien un metodo para administrar la desigualdad… Aunque en su libro el autor se interrogue principalmente sobre la validez de las categorias raciales en torno a la igualdad como valor central, su percepcion de la nocion de « diversidad » puede ser aplicable al terreno minado de las relaciones de poderes entre religiones que, de una u otra manera, impulsadas por su fuerza de intima conviccion, intentan cada una por su lado dar testimonio publico de su fe con el fin, a menudo no confesado, de imponer su propia vision de mundo. En nombre de las libertades de conciencia y expresion, todas reclaman voz y voto en el concierto democratico, pero no todas estan dispuestas a hacer las concesiones necesarias para mantener el fragil equilibrio armonico de la partitura. Por eso, con el fin de que ese pluralismo no sea cacafonico, es a cada Estado moderno al que le corresponde fijar los limites, de acuerdo a su propia experiencia historica.

    Francia opto por la laicidad para fijar los suyos. En lo que a mi respecta, en materia de laicidad, debido a un cierto romantismo primario mio, adhiero a algunas de las tesis de Emile Durkheim, sobre todo, en lo que atane a su analogia desconcertante entre lo religioso y lo social. Una sociedad es para sus miembros lo que un dios es para sus fieles. Un dios es un poder superior al hombre que lo manda, dirige y del cual depende. La sociedad presenta la misma superioridad frente a sus miembros porque es a ella a la que los hombres le deben su humanidad. Gracias a la sociedad, los hombres han sido elevados muy por encima de su existencia animal. Por eso, les toca a los laicos no dejar que ninguna religion se aduene del monopolio de las referencias simbolicas, lo cual incumbe al conjunto de la sociedad. La sociedad le permite a cada uno de sus miembros sentirse apoyado por un poder que esta muy por encima de ellos. Esta vision audaz desliga la laicidad a lo Durkheim de las doctrinas de la racionalizacion social que tienden a reducir cada disfuncion social a un problema de gestion o de puesta en conformidad. Durkheim nos permite ingresar en una dimension de la existencia social que escapa a la razon instrumental. Para el, la solidaridad social, por ejemplo, no puede ser unicamente funcional ya que es resultado de pasiones, ademas de producir emociones y sentimientos desconocidos por la logica anonima de la administracion y los frios calculos de la tecnocracia.

    El principio esencial de laicidad a la francesa segun Durkheim -o cualquier otro de los teoricos de la laicidad-, es decir, la estricta separacion entre lo civil y lo religioso con la predominancia total de lo civil, fue definiendo los limites entre lo publico y lo privado en el marco de la Republica. No sin dificultad, cristianos y judios se fueron sometiendo a la realidad republicana. En gran parte sin duda porque los valores judeocristianos, sin ser realmente ineditos en la historia de la Humanidad, se habian llegado a insertar tan bien en la forma de vida ordinaria que, laicos y religiosos, de alguna manera vivian, sabiendolo o ignorandolo, ciertos valores biblicos en el funcionamiento politico y social del sistema. El Estado frances afirma su laicidad desde el primer articulo de la Constitucion. Si la Republica no reconoce ni financia ningun culto, cada frances tiene el derecho constitucional de adherir o no a una religion. Ademas, la Republica protege a los creyentes y les asegura las mejores condiciones posibles para su practica religiosa. Hasta hace tan solo unos treinta anos la laicidad garantizaba la paz social. Actualmente, la laicidad francesa tiene que enfrentarse a tres obstaculos principales que se cristalizan basicamente en torno al Islam y a las poblaciones musulmanas, una minoria bastante activa (casi 5% de la poblacion total del pais). Mucho tiene que ver con ello tanto nuestra historia colonial como la inmigracion : 1) dificultades relacionales entre el Estado y un Islam todavia no muy bien adaptado a la realidad francesa. Se ha logrado crear sin mucho exito organos representativos de la comunidad musulmana con la optica de estructurar un consistorio islamico comparable con los consitorios protestante y judio ; 2) la construccion de lugares de culto musulmanes -una exigencia social real- tropieza con obstaculos de orden cultural y social (casi nadie quiere mezquitas en su barrio y muchos electores chantajean a sus representantes, considerandosele al musulman como fuente de problemas) y hasta politico y juridico (los rechazos astutamente motivados son casi sistematicos por parte de los encargados de los planes locales de urbanismo) y… 3) El famoso velo islamico.

    A proposito del velo islamico, la ley de 2005 sobre la prohibicion de los signos religiosos ostensibles en la escuela que lo apuntaba indirectamente, como la reciente ley de 2010 sobre la prohibicion de la burka en los espacios publicos, pueden, a primera vista, reflejar una curiosa intolerancia religiosa en el pais de los derechos humanos. A titulo anecdotico, durante su ultima gira por las tierras de sus preciosisimos aliados, los emiratos petroleros teocraticos, Hillary Clinton, creyo conveniente criticar la posicion francesa en la materia abogando por la causa de esas mujeres musulmanas privadas de la libertad de practicar su religion abiertamente. Nos sorprendio el zarpazo de la Secretaria de Estado ya que nos parecio increible que, por razones puramente politiqueras, no le haya provocado extraneza que entre los millones de mujeres que pueblan los emiratos del Golfo no haya ninguna que pueda ejercer libremente su derecho de NO ponerse burka en el espacio publico… La legislacion contra el caracter altamente ostentativo del Islam es, por lo tanto, una manera de gestionar la diversidad religiosa en un pais laico en donde, por mas que los espacios de realizacion espiritual sean bastante amplios, seria ingenuo e ilusorio pensar que el respeto de los derechos humanos son sinonimo de libertad irrestricta. Por mi parte, no me plantea ningun problema de conciencia admitir que mi laicidad tenida de cierta transcendencia, o, mejor dicho, mi « religion » laica no debe ceder terreno bajo ningun pretexto a ninguna de las demas religiones. Sin caer en los excesos de las diferentes experiencias comunistas en sus intentos de secularizacion, la laicidad nos permite a todos por igual vivir en armonia con nuestra conciencia, a condicion, claro esta, que ciertos espacios vitales de la Republica queden definidos como « neutros » en nombre del interes general. La democracia no es una idea que broto en un texto religioso. Es el fruto de la experiencia puramente humana. El que « amar a su projimo como a si mismo » la haya enriquecido no significa que todas las cosas tienen que ser y organizarse segun los dictados de la doctrina cristiana, en este caso. Un Estado democratico tiene el deber de respetar el pluralismo religioso, pero, al mismo tiempo, el derecho de fijar los limites de la(s) libertad(es) que asigna a la(s) religion(es).

  2. Raúl Zegarra dijo:

    Estoy de acuerdo con varias cosas de las que dices, pero tengo una reserva con una de tus afirmaciones. Dices que la democracia no surgió de ningún texto religioso, que es una experiencia solamente humana. Eso es bastante discutible desde varios frentes. Sin ninguna referencia histórica, no pareces tener un argumento fuerte para sostener eso. Parece más una impresión firmemente convencida, pero sin garantías epistemológicas, como dicen los filósofos de estas tierras. De otro lado, creo que sería interesante que revises, si es que no lo conoces ya, The Interaction of Law and Religion (1974), un librito pequeño y muy interesante de Harold Berman en el cual se demuestra con bastante lucidez que el Estado liberal y democrático es una consecuencia de la Reforma Gregoriana, esto es, una reforma de carácter religioso y fundada en cierto modo de interpretar el texto religioso. En otros palabras, el exacto opuesto de lo que sostienes. Cuéntame qué opinas cuando revises el texto. En algún momento haré un resumen del mismo por aquí, pero aún no sé cuando.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s