El rol de la religión en las elecciones de EEUU (2/2)

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Este punto me parece medular y, aunque más o menos obvio, ha sido claramente constatado en los últimos años por importantes encuestas realizadas en el llamado mundo desarrollado[1]. Si bien es cierto que la Iglesia Católica como institución no tiene una posición política determinada y que, en ese sentido, no influye en el voto de sus electores; en la práctica la situación es distinta. Esto se puede verificar de muchas maneras, pero les planteo la más sutil y por ello, creo, la más interesante. Hace poco más de dos meses me mudé a los EEUU para hacer estudios de posgrado de teología y, entre las muchas novedades que eso implica, se encuentra el hecho de que vaya a misa en un contexto cultural distinto. Ese contexto distinto tuvo a las elecciones presidenciales siempre presentes, algo que se notaba, sobre todo, en las peticiones de los fieles en la eucaristía dominical. Este momento de la liturgia, de modo casi imperceptible, tuvo cada domingo cierta función orientadora del voto. La oración fue más o menos la siguiente: “pidamos al Señor que en este tiempo de elecciones los candidatos no olviden su deber de defender la vida y las libertades religiosas”. A simple vista, se trata de algo por lo cual obviamente merece la pena pedir a Dios; no obstante, en el imaginario general, hay claramente un candidato que cumplía con los requerimientos planteados y ese no era Obama. Ese “enemigo de Dios”, como le escuché decir a un estudiante de posgrado de teología, es un pro-choice (lo que para mucha gente supone ser un pro-abortion) y no respeta las libertades religiosas de los católicos[2].

Si lo que sugiero es correcto y si he logrado obtener la complicidad del lector, debería parecer claro dónde radica el problema: en la ruptura entre enseñanza de la Iglesia y la praxis católica reflejada en el voto. La opción pro-life, tan importante para los católicos en sus múltiples variantes, era defendida por Romney; luego, lo lógico hubiese sido que la mayoría de católicos votase por el candidato republicano. Si esto no pasó es porque de modo tácito o explícito los católicos han empezado a hacer una suerte de nueva hermenéutica de sus relaciones con la autoridad eclesiástica y la tradición. Aun cuando la opción pro-life sea uno de los baluartes del catolicismo, incluso del progresista, lo cierto es que los votantes no deberían cerrar los ojos frente a las otras dimensiones de la elección. En tiempos tan complejos como estos, hacer que el voto dependa exclusivamente de nuestra posición religiosa no tiene sentido y hasta resulta muy irresponsable, incluso si evaluamos el asunto con los criterios de propia revelación cristiana: la salvación es una experiencia holística que implica ponerse en el lugar del otro (hacerse prójimo) y no encerrarse en una concepción particular de la religión (como hacían los fariseos).

Vistas así las cosas, las elecciones de EEUU nos ofrecen una importante enseñanza sobre la relación entre religión y política: que si bien las convicciones religiosas son parte integral de la vida del creyente, a veces corresponde considerarlas en un sentido más amplio. La verdadera experiencia cristiana, contra lo que se cree frecuentemente, no supone un ejercicio fundamentalista que se encierra en una forma estrecha de ver el mundo. Una golondrina no hace el verano, decía Aristóteles. Con toda justicia podemos decir también que una sola materia (el debate pro-choice/pro-life) no define lo que significa ser un verdadero cristiano. El amor a Dios y el amor al prójimo constituyen el primer y único verdadero mandamiento, como nos recordaba la liturgia el domingo pasado. Quizá los católicos lo recordaron al ir a votar este martes y comprendieron que es importante mirar más allá de uno mismo y ver las necesidades de todos los ciudadanos, aunque estos piensen de modo totalmente diferente. Creo que esa es la razón que explica el triunfo católico de Barack Obama.


[1] Me permito referir a mis comentarios sobre el tema en las dos partes de ¿Está el católico de espaldas a su Iglesia? (http://wp.me/po4b9-75; http://wp.me/po4b9-7a) y también en Moral católica, la historia de un desencuentro (http://wp.me/po4b9-7c) y El presente, nuestro lugar teológico: el caso Francés (http://wp.me/po4b9-7m).

[2] Sobre este tema, puede verse el interesante debate que se ha generado en torno a Obama. Algunas importantes universidades católicas como Notre Dame, han demandado al Estado aludiendo que la reforma de salud de Obama vulnera la libertad religiosa al obligar a las universidades a que sus sistemas de seguros provean anticonceptivos a las personas que aduzcan necesitarlos. Un breve recuento del tema puede verse en una petición hecha por un grupo importante de alumnos de Notre Dame a las autoridades universitarias: http://bit.ly/YNDD07.

*Imagen tomada de http://a.abcnews.com/images/Politics/ap_barack_obama_mitt_romney_ll_121031_wg.jpg

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